Woody Allen; el talento por castigo. (2ª parte)

hace 6 años en La silla del director por

Creo que Woody Allen es de esos que se suelen odiar y querer a partes iguales; quizás no esté, por ejemplo,  al nivel de David Lynch o Terrence Malick (más en lo que respecta a odios), pero conozco bastante gente que no soporta su intelectualismo, su humor, y en definitiva todo lo que engloba su cine. ¿Es esto comprensible? Pues sí, hay a quien no le gustan Los Beatles (malas personas) y hay que respetarlo; para gustos ya se sabe.

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Lo más curioso de todo es que la gente, amantes y detractores, creen (o creemos muchas veces), que el típico personaje que interpreta Allen en sus películas es, simplemente, él mismo. Esto hace que tenga la impresión de conocerle de manera cercana; a fin de cuentas, cada vez que se estrena una de sus películas, siempre siento que voy a visitar a alguien que conozco; aparezca actuando o no, sé que lo que voy a ver no me va a defraudar. Y casi siempre así es, a veces te sorprende la capacidad infinita de exprimir su talento; otras, desprende cierto conformismo con el resultado, pero lo que suele suceder al salir del cine, es esa satisfacción reconfortante por acabar de ver el trabajo de alguien a quien admiras.

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Después de haberme estrenado con ‘Match Point’ en el cine, al año siguiente no quise perderme ‘Scoop’, su siguiente largometraje. Entonces, ya había visto algunas de sus películas como conté en la primera parte del artículo y alguna más, como ‘Misterioso Asesinato en Manhattan’ o ‘Balas Sobre Broadway’, de las que hablaré en breve. ‘Scoop’ es la típica película de Woody que gusta de ser catalogada como “una obra menor”. Me encanta esa expresión; es una forma de decir: “vale Allen, no volverás a hacer Manhattan, y aunque escribas, actúes y dirijas, que sepas que no es tan buena como Annie Hall”. En otras palabras, es una forma de tocar las narices a la hora de hablar de un cineasta notable año tras año; si baja un poco el nivel, no os preocupéis, el saco de tópicos está servido.

¿No ser tan buena como ‘Manhattan’ hace mala  a ‘Scoop’? En absoluto, es más, dentro de que es una comedia sin pretensiones, encuentro en ella todo lo que podría esperar de un “Allen menor”. El cineasta sabe que no está entregando una obra maestra ¿Y qué? Aquí hablamos también de entretener y de hacer reír, y a fe que lo consigue. La dupla Allen/Johansson, por más peculiar que sea, hace que disfrute de la hora y media que dura esta historia sobre de misterio y crimen rodada en Inglaterra, que posee escenas realmente desternillantes (ese apelativo tan común cuando hablamos de auténtica comedia).

Kinostarts - "Scoop - der Knüller"

“Quiero recordar este cenicero. Pienso en 50 ceniceros bailando en una isla desierta o algo así y lo registro.”

‘Misterioso Asesinato en Manhattan’ fue la primera película de Allen tras el escándalo que derivó en el final de la relación que mantuvo durante largos años con la que fue musa en gran parte de su filmografía, Mia Farrow (para más información sobre este respecto, consulte la prensa rosa). La alocada cinta que coprotagoniza junto a Diane Keaton, nos muestra el amor de Allen por el cine clásico, la historia respira ese aroma de las películas de intriga de los cuarenta y cincuenta, todo ello claro está, pasado por el filtro del director neoyorquino. Digamos que estamos ante la típica comedia de alto nivel alleniesca.

Me doy cuenta por momentos lo difícil que resulta abordar tanta información y tantas películas. Por ejemplo digo Mia Farrow, Diane Keaton… Si hay algo que se suele decir de Woody Allen es que es un director de actores; Dianne Wiest, Michael Caine, Martin Landau, Mira Sorvino…podría decir unas cuantas decenas de ellos. Allen, además de dirigir está viendo a los personajes que han salido de su cabeza; esto, unido a su talento para dejar hacer a los actores, hace que sus películas destaquen por las increíbles interpretaciones tantas y tantas veces a lo largo de su filmografía.

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Woody Allen y Anjelica Huston en ‘Misterioso Asesinato en Manhattan’

Sin duda una de las películas en las que el elenco actoral destaca especialmente es ‘Hannah y sus Hermanas’, no sé porqué, pero me dio cierto respeto meterme con el cine de los ochenta de Woody Allen. Creo que en parte fue por ese aspecto tan común en la música por ejemplo; quien estuvo en los setenta, en los ochenta todo se convierte en confeti y cutrez. Pero claro, este prejuicio era totalmente irracional y así fue como esta década en el cine de Allen me atrapó desde la cinta mencionada.

‘Hannah y sus Hermanas’ es de lo mejor en muchos aspectos de Allen, aunque quizás no sea tan redonda como otras. Para mí se dan momentos inolvidables y escenas que guardo con especial cariño en la retina. Aquí están todos increíbles, desde Mia Farrow o Woody, hasta Michael Caine o Dianne Wiest, quienes fueron galardonados en los Oscars de aquel año. En esta película el pensamiento de los protagonistas en off, adquiere cotas pocas veces alcanzadas en el cine. Lo que suele ser catalogado como un recurso “peligroso” si no se utiliza correctamente, para Woody es simplemente un juego con el que maravilla al espectador. A continuación dos de mis escenas favoritas no solo del cine de Allen, casi podría decir de todo lo que he visto.

Préstese atención al diálogo entre los dos personajes… simplemente sobresaliente.

Creo que aquí no hay nada que añadir.

Si sigo por esta vía ochentera reparo en lo fructifero que fue para el director neoyorquino la producción de películas estos años. No por cantidad, pues ésta no varía; la calidad de las películas de estos años habla por sus propias imágenes. Desde el increíble falso documental ‘Zelig’, película que emplea una técnica de montaje totalmente novedosa y que curiosamente fue galardonada más de diez años después en la película ‘Forrest Gump’ (Ya se sabe que Allen y la Academia…), pasando por la mágica ‘La Rosa Púrpura del Cairo’, ‘Días de Radio’ o ‘Delitos y Faltas’, por citar algunas.

Parece que enumeradas así, es como si no fueran grandes películas; nada más lejos de la realidad. Es la muestra de lo original, divertido y auténtico que puede llegar a ser el cine de Allen. Obras que destacan por el siempre gusto de Allen en homenajear de cierta forma el cine con el que creció; y también, en el caso de ‘Delitos y Faltas’, entregando una historia tremendamente interesante que destaca por lo particular de su guión, el cual se basa en dos historias paralelas confluyendo en un soberbio final.

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Martin Landau y Woody Allen. Momento memorable.

Con la notable (alto) ‘Delitos y Faltas’ terminaba una década de auténtica magia alleniesca. Los noventa nos traería un Allen cada vez más en segundo plano en lo que respeta a la actuación, dando lugar a la aparición en sus películas de multitud de caras conocidas. No quiero terminar esta segunda parte sin mencionar obras (son infinitaaass!!) como ‘Otra Mujer’ o ‘Septiembre’ la cual Woody Allen rodó dos veces por considerar que la primera filmación no cumplía sus expectativas. Este par se mueven en el género del drama más atípico en el director, pero no por ello menos interesantes, así como la muchas veces olvidada ‘Broadway Danny Rose’ donde Allen da vida a un peculiar agente de artistas, dándonos su humorística visión del cine mafioso en un genial blanco y negro.

Lo sé, sé que dije que hablaría de ‘Balas sobre Broadway’ y lo haré. Pero será en la tercer y definitiva parte del artículo sobre Allen. Espero me disculpéis si estoy siendo muy extenso, creedme que me esfuerzo por sintetizar pero claro, hablamos de un tipo así con pinta peculiar donde los haya, que su pasatiempo favorito es hacer películas. Nos vemos cerca del puente de Brooklyn, vestidos por los acordes de Rhapsody in Blue al amanecer de la próxima semana.

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