‘Una vida sencilla’. Si el cine dependiera de la emoción.

hace 5 años en Críticas por

Fue el lunes a media mañana. El ajetreo de las primeras horas en el centro de Madrid había desaparecido y el día era frío pero agradable. Sin saberlo la calma que noté en el ambiente entró perfectamente en armonía con lo que pasó dentro de la sala de cine, donde la gente, menos habladora que de costumbre antes de comenzar la película, parecía querer ser partícipe de este equilibrio. Lo que pasó las siguientes dos horas que dura ‘Una vida sencilla’, sólo tiene respuesta si acudís a verla, y esto es un sincero y humilde consejo.

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La película de origen hongkongüense (de Hong Kong) llega a nuestros cines con dos años de retraso pues data del 2011. Es la primera película que veo con origen de la isla asiática y ya sé que jamás de los jamases una película asiática tendrá la distribución de una película hollywoodiense. Aún sabiéndolo y asimilando los sentimientos que me despertó la cinta, al salir de la sala pensé cuánto me gustaría que todo el mundo la viera , no porque sea buena, sino porque su sinceridad es tan apabullante que emociona sin ser emotiva, trasciende sin ser trascendental, e impresiona lo impresionante que es pese a su sencillez.

‘Una vida sencilla’ tiene en sus protagonistas Andy Lau y sobre todo Deanie Ip, la puerta hacia esa sencilla historia de una señora del hogar anciana, en su vejez después de haber pasado más de sesenta años trabajando para una misma familia. Es esto y todo el talento de su directora Ann Hui, nada más. Sin embargo, no esperéis encontrar algo que ya hayáis visto en otra película. No va de la vida y la muerte; de envejecer y ver el final cerca; no va de la soledad ni de la enfermedad. Aunque inevitablemente ronda alguno de estos temas, la película va de lo que indica su título, hasta en esto es clarividente.

Si el cine que llega a miles de espectadores se midiera por la emoción que despierta, estoy seguro de que ‘Una vida sencilla’ estaría sino la primera cerca de esta posición. No se la recomendaré a nadie; si no la veis el mundo seguirá girando. Pero os aseguro que si le dais una oportunidad a una película de las que apenas se siente dentro de la industria como es la que nos ocupa, muy probablemente descubriréis una obra maestra.

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