Tim Burton. De la muerte a los cines. (1ª parte.)

hace 6 años en La silla del director por

Ataviado con una capa negra, antifaz negro, botas de agua negras, y el símbolo de un murciélago en el pecho, acudí a la fiesta de carnaval del colegio cuando tenía cuatro años. Batman fue mi primer ídolo, mucho antes de los Beatles e infinitamente antes de Billy Wilder o Woody Allen. Casualmente coincidió que aquél año de 1989 un director con pinta estrambótica y no muy conocido, llevó a cabo la adaptación definitiva del archiconocido alter-ego de Bruce Wayne.

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El nombre de Tim Burton no significó nada para mí hasta algunos años después sin embargo, la ilusión por ver la película de mi superhéroe favorito quedaría marcada a fuego entre los recuerdos de mi infancia. La realidad es que sólo vi los primeros minutos de la cinta; el terror me sobrevino pronto, en esa fábrica que todo el que haya visto la película (supongo que la mayoría) recuerda.

Tim Burton es un nombre lo suficientemente conocido como para no necesitar presentación. Las personas que ronden de los veintitantos a los treinta y tantos muy probablemente hayan visto la mayoría de sus películas, es más, seguramente varias de ellas sean parte de su juventud e infancia. ¿Es acaso este humilde artículo necesario? ¿Hace falta reivindicar la obra del director norteamericano? Probablemente la respuesta sea no, aunque por otra parte nunca está de más echar la vista atrás para revisar esos momentos que nos hicieron disfrutar e inquietarnos a partes iguales cuando éramos más enanos (y ya no tan enanos después) de la mano de Tim Burton.

Todos conocemos de sobra las señas de identidad de su obra. El aire gótico; los personajes solitarios y/o excluidos, raros y demás criaturas sobrenaturales; temas relacionados con el más allá o el más acá, e incluso algún remake para llenarse los bolsillos, son aspectos que con el paso de los años se han convertido en una marca (amén de Johnny Depp apareciendo en sus cintas).

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Quizás por todo ello ‘Batman’ tenía todas las cualidades para convertirse en lo que es hoy pese al “realismo superheróico” de los últimos tiempos en el género que tan alabado ha sido gracias a los Nolan, Ledger y compañía. No obstante, sentir la oscuridad del Gotham de Burton mientras suenan los acordes de Danny Elfman, es algo que no tiene nada que ver con la razón, diría que se parece más a pura inspiración cinematográfica sentida por los cinco sentidos.

El sobresaliente Joker de Heath Ledger no ha sido (ni será con probabilidad) capaz de hacer olvidar la sonrisa de Jack Nicholson, quien no sin razón hizo sombra al bueno de la película, dando al Joker una profunda identidad más allá de ser “el malo” de la cinta. Ello, unido a un cómic en movimiento, donde la decadencia de la ciudad y sus personajes se sienten a cada minuto, hacen de la obra con la que Tim Burton dio el salto a la fama, simplemente inolvidable.

La notable adaptación del cómic creado por Bob Kane, puso en el mapa cinematográfico a Burton aunque ya llevaba un tiempo rondando el mundillo. Cortometrajes y colaboraciones en diversos proyectos aparte, ‘Bitelchus’ puede considerarse su primera película reseñable, donde un irreconocible Michael Keaton, da vida al ente homónimo, un ser del mundo de los muertos bastante particular. Lo histriónico de la historia marcó el punto de partida sobre el que Burton fue tejiendo su particular estilo hoy reconocido por todos. El mundo de los vivos y los muertos sería a posteriori, uno de los terrenos donde Tim Burton dará gran muestra de sus capacidades estilísticas. Una joven Winona Ryder co-protagoniza esta comedia alocada sin muchas pretensiones, que sin embargo significó el descubrimiento de la actriz; cuando repitió con el director dos años después, la vida había cambiado para ambos.

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Y esto sucedió gracias a un cuento que muchos recordamos o asociamos con la navidad; no sólo porque éste tenga como telón de fondo la noche del 24 de diciembre, también porque era cuando la solían poner en la televisión. Superado (al menos en parte) el trauma de ‘Batman’, la visión de dos brazos en una caja que iban a ser para alguien que tiene tijeras en vez de extremidades, fue una nueva marca grabada a fuego de mi infancia. ‘Eduardo Manostijeras’ no me produjo miedo, pero sí temor y angustia por el personaje interpretado por Johnny Depp.

No era capaz de sentir algo claro respecto a la película y recuerdo esa mezcla de sentimientos como algo angustioso. Esa incertidumbre tan viva cuando se es niño, sigue aflorando en cierto modo cuando vuelvo a ver la película. Porque lo “extraño” que tiene el personaje de Edward, unido al rechazo que genera por ser diferente a todos, queda anulado por el propio temor que sufre el personaje hacia el resto por el simple hecho de ser aceptado y querido. Tim Burton empieza con esta bella historia una relación con Depp que aún perdura hoy en día, siendo ambos nombres poco menos que sinónimos el uno del otro.

Antes de seguir adelante en la creación de mundos y personajes totalmente memorables, Tim Burton volvió a Gotham una vez más; un mismo escenario, un mismo ser enmascarado, pero distintos males a los que combatir. Manteniendo la estética de la primera cinta, Burton volvió a crear esa ambigua sensación con unos malos marcados por sucesos que no hacen sino que al verlos sientas cierto apego por ellos. Si algo muestra ‘Batman Returns’ es que los malos muchas veces no son los más monstruosos, y que estos, pueden vestir de etiqueta como en el caso del siempre sobresaliente Christopher Walken. Así que recordad niños: ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos, al menos para Tim Burton, como seguiremos viendo en la segunda parte del artículo.

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