Tim Burton. De la muerte a los cines. (2ª parte.)

hace 6 años en La silla del director por

Las dos palabras que forman el nombre de Tim Burton se convirtieron pronto en una seña de identidad. Al principio de los noventa estas dos palabras se convirtieron por derecho en sinónimo de fantasía, de una rareza tremendamente divertida y entretenida. En definitiva decir Tim Burton se convirtió en lo que significa hoy en día decir esas dos palabras: cine para todos hecho desde el lado más fantásticamente oscuro y redundantemente mágico que se pueda.

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No obstante, tras la segunda parte de ‘Batman’, Tim Burton tomó una salida distinta durante su viaje al cementerio de las estrellas cinematográficas (burtonianamente hablando). Lo más curioso de este giro en su filmografía es que probablemente estemos ante su mejor película y como dijo nuestro compañero César del Campo: “ ‘Ed Wood’ es Tim Burton pero sin Burton”. La primera vez que vi esta película fue en casa de un amigo gran aficionado a las películas de serie B, C, D, hasta Z; mi amigo antes de ponerla y durante los primeros minutos de la cinta no paraba de hablar de Ed Wood, director de cine que fue elegido “el peor director de la historia”.

Pasados los minutos la historia simplemente te atrapa en su sencillo retrato de un grupo de personas encabezadas por el homónimo director (Johnny Depp increíble), que lo único que hacen es mirar hacia delante para alcanzar un fin. La melancolía, el humor, la grandiosa ambientación de ese Este norteamericano de los años cincuenta…

Todo lo que engloba la película hace que no recuerdes para nada a Tim Burton cosa que con otras películas es simplemente imposible. A pesar de Johnny Depp, aunque haya platillos volantes y personajes freaks, a pesar de todo, lo único que pasa son dos horas de cine mayúsculo. Sólo decir que pocas veces un personaje que además fue real, ha sido tan bien interpretado como en el caso de Martin Landau en el papel de Bela Lugosi.

Puede que a raíz de la historia del creador de obras como ‘Plan 9 del espacio exterior’, los platillos volantes colgando de hilos comenzaron a girar en la mente de Burton. Fuera como fuese, la siguiente película de Burton parecía querer mostrar su particular homenaje al cine de serie B de aquellos gloriosos cincuenta. ‘Mars Attacks’ es cine de hoy pasado por un sutil filtro de película barata. La historia es simple: Extraterrestres verdes vienen a invadir la tierra. A partir de aquí encontramos un grueso elenco de artistas haciendo el gamberro durante un buen rato.

¿Puede que la pareja Glose/Nicholson sea el matrimonio más surrealista que haya vivido en la casa blanca? ¿Puede ser la aparición de Tom Jones el toque naif que hace de la película una absoluta gamberrada minuto tras minuto? Lo cierto es que hay muchos actores en la cinta (Michael J. Fox, Pierce Brosnan, Danny de Vito…) y no hay uno que no tenga su momento. Con seguridad estamos ante la película con menos pretensiones de Burton, pero aunque dominguera, todos nos hemos reído con ella alguna tarde perdida de nuestras vidas.

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Tras la resaca lógica que causó tanto bicho verde y tanto platillo volante, Tim Burton entró en una nueva y sorprendente senda, más gris y más oscura, donde las risas casi constantes que había causado en los últimos años dieron paso a una historia más sombría y tenebrosa, aunque acertadamente medida en la dosis de terror aderezado con algunas gotas de humor y sobre todo intriga.

‘Sleepy Hollow’ es esa película que todos los que sufrimos de enanos con ‘Batman’, disfrutamos de la misma manera siendo ya mayores y valientes (aunque nuestros saltos en la butaca no nos los quitó nadie). Para mí es de las películas con más encanto de Burton. El omnipresente Depp comenzaba a interpretarse a sí mismo haciendo de “Johnny Depp en una  de Burton”, y el tema de la vida y la muerte volvía visto desde la prisma del siglo XVIII. No obstante, el pulso de la intriga es tan intenso que en vez de encontrar tics repetidos, descubrimos una gran película, puro entretenimiento cargado de una ambientación tremendamente lograda.

Así las cosas el siglo XX tocaba a su fin; el efecto 2000 no hizo que volviéramos a la Edad Media y Tim Burton se sentía tan espléndido que a cambio de (me imagino) unos cuantos dólares hizo el típico remake que nos ha traído el siglo XXI de alguna película clásica que las nuevas generaciones no conocen. ¿Qué pasa con esto? Pues nada, todos ganan, como en los casinos. Burton se lleva sus dólares, la productora los suyos el espectador el derecho a borrar de su memoria tamaña pérdida de tiempo. No voy a mencionar el título de la película aunque sí aprovecharé este inciso para que todos guardemos un segundo de silencio por cada remake lamentable que nos hemos tragado (Amén Gus Van Sant).

Nuevamente la correlación causa efecto daría sus frutos. A lo largo de los años el nombre Tim Burton se forjó la suficiente importancia como para que el dinero no fuera un impedimento a la hora de apoyar una película dirigida por él. Corría el año 2003, y muchos quizás esperábamos otra película como ‘Sleepy Hollow’, quizás un nuevo ‘Eduardo manostijeras’. Pero lo que pasó, llevó esas dos palabras que dan nombre al director norteamericano a un nuevo lugar que sorprendió no a pocas personas.

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‘Big Fish’, para quien escribe, siempre tendrá un lugar especial cinematográficamente hablando. Aquellos primeros dosmiles postadolescentes en los que el cine empezaba a ser algo más que palomitas un sábado por la tarde, ‘Big Fish’ apareció mostrándome el lado más mágico del ya por sí mismo mágico cine (aunque así dicho suene algo cursi). Burton deja a un lado la oscuridad (al menos se guarda mucha) y se concentra en un relato que recuerda los escritos de Gabriel García Márquez, donde la realidad y la fantasía se funden para crear una historia donde las múltiples posibilidades hacen que se consiga una película inolvidable. No voy a hacer una lista de las cosas inolvidables de la cinta, sólo invitar a verla a quien no lo haya hecho todavía, pues no hay como ver por primera vez una película inolvidable.

Alcanzada esta nueva cima algo pasó a partir de la siguiente película. Quizás fue el tiempo, quizás fue encontrarse una y otra vez con Johnny Depp, aunque a lo mejor el problema fui yo; pero después de ‘Big Fish’, el cine de Burton se quedó en un limbo extraño entre ir más allá o quedarse más acá en mi opinión. No cabe duda de la dificultad que conlleva mantener el nivel durante tantos años, pero quitando momentos concretos, el cine de Burton parece haberse estancado.

Sé que ‘Charlie y la fábrica de chocolate’ gusta a mucha gente, y no está mal, pero para mí el hecho de que los umpalumpas sean lo más de lo más no quita para que la película en realidad se me quede como lo que es: un cuento ya contado mucho tiempo atrás. Algo similar me pasó con ‘Alicia en el país de las maravillas’ (o su última ‘Sombras tenebrosas’) sólo que esta vez ni siquiera había umpalumpas. No cabe duda que en todas si algo brilla como ha brillado siempre es la increíble ambientación, la magia que emana cada fotograma tocado por el singular Burton. No obstante puestos a destacar, me quedo con ‘Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet’.

¿Por qué? En primer lugar por lo recientemente mencionado; la ambientación de Londres me fascinó cuando acudí a verla al cine; recuerdo que las canciones me hacían gracia por momentos y otros quería rebanar yo alguna cabeza. Pero sin duda, y como pasa con ‘Sleepy Hollow’, el tono más serio favorece al metraje que mezcla el estilo y el humor de Burton con momentos incluso macabros que mejor no recuerdo, seguro que sabéis a lo que me refiero. Lo que pasa es que funciona e incluso llevarías a los niños a verla aunque estos pudiera ser que salieran traumados.

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Y sí, ya estoy terminando y sé lo que estáis pensando. Aprovechando que esta noche es Halloween (mira que apropiado) he decidido dejar para el final esas películas donde los actores no son de carne y hueso, sino de algún tipo de material inerte ¿Cómo olvidar ‘La novia cadáver’ o la más reciente y entrañable ‘Frankenweenie’? No cabe duda de la cercanía de Tim Burton con los más pequeños. Todos lo sabemos, pues todos hemos disfrutado y nos hemos aterrado a partes iguales con sus películas. No olvidéis: cuando algún hijo, sobrino, hermano pequeño o sucedáneo, no quiera ver una película de Tim Burton,  recordad que a vosotros también os dio mal rollo, y aunque era de dibujos, aquella ‘Pesadilla antes de Navidad’.

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