Star Wars: Rogue One – Otras ocho curiosidades más que quizá no sabías (II)

hace 11 meses en Desvarios cinéfilos, El despacho del Master por

Si tuviéramos que ponernos a señalar todas y cada una de las cosas de Rogue One: Una Historia de Star Wars que nos parecen curiosas, interesantes y que suponen una referencia, guiño o vínculo con el resto de Star Wars, sencillamente no acabaríamos nunca.

En el anterior artículo Star Wars: Rogue One – Nueve curiosidades que tal vez pasaste por alto hacíamos una selección de nueves elementos que nos llamaron especialmente la atención. Te invitamos a que le eches un vistazo antes de seguir adelante con éste.

En él obviábamos, por ejemplo, la aparición de algunas máquinas vistas ya antes –como los AT-STs, el droide sonda imperial, el GONK o los droides ratón–, las enormes estatuas de antiguos jedi derribadas, los cambios entre lo rodado y lo estrenado o nuestra convicción de que el castillo de Vader se encuentra en Mustafar –planeta donde murió Anakin y nació su avatar oscuro–.

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En este plano, Jyn y Cassian huyen desesperados del montaje final de la película.

Creemos que te gustará y que podrás seguirlo con facilidad, ya seas fan de toda la vida o te acerques por primera vez al fascinante mundo de Star Wars.

Esta vez, te hablamos de algunas de las referencias que habíamos dejado en el tintero, como por ejemplo… ¿Sabías que el nombre en clave ‘Rogue’ ya existía en el canon cinematográfico de Star Wars? ¿Hasta qué punto tiene sentido un casco de scout imperial negro en la cabeza de un insurgente de Jedha? ¿Cuántas veces sale la Espíritu?

Vamos a verlo.


1. Los Antilles y el verdadero origen de ‘Rogue’.

Antes de que Bail Organa, a quien vemos en Rogue One salir de entre las sombras de la sala táctica del cuartel general rebelde –cortejado por un acenso de la música– fuera senador de Alderaan, otro ocupaba su lugar: Bail Antilles, que incluso disponía de una escena propia en el metraje en bruto de Star Wars, Episodio I: La Amenaza Fantasma que finalmente fue descartada para el montaje definitivo. Pero el nombre de Bail no es el único que se repite: el apellido Antilles también es todo un clásico en el universo Star Wars.

Algo así como el Rodríguez de la galaxia.

Además del Senador Antilles, tenemos al Capitán Antilles, en referencia a Raymus Antilles, que aparecía ya en Star Wars, Episodio III: La Venganza de los Sith. Al comienzo del Episodio IV le vemos convertirse en la primera víctima directa de Darth Vader de la Trilogía Original –mientras trata de colarle que la Tantive IV está en misión diplomática–, y le puedes ver en Rogue One: Una Historia de Star Wars llevándole personalmente los planos a Leia en los últimos instantes de la película.

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Antes del ‘Battlefront’, estaban los ‘Rogue Squadron’ (y antes aún: el ‘X-Wing’).

Pero aún queda otro Antilles: el más famoso de todos. Se trata nada menos que de Wedge Antilles, un piloto de X-Wing que sobrevive, junto con Luke Skywalker, al ataque en el que la Estrella de la Muerte resulta destruida. Wedge tiene amplia fama entre los fans de Star Wars: es un célebre piloto rebelde que cuenta con sus propias novelas y ha dado lugar a muchas especulaciones referentes a las nuevas películas.

Por ejemplo, se rumoreaba que Poe Dameron, el piloto que conocemos en Star Wars, Episodio VII: El Despertar de la Fuerza, podía tener algún tipo de relación familiar con Wedge, dado que ambos presentan el mismo perfil. También se esperaba que, dado que Wedge, Luke y el Comandante Narra fundan el Rogue Squadron –generador de una trilogía de videojuegos iniciada en 1998 y traducido como Escuadrón Pícaro– poco después de la Batalla de Yavin, la película Rogue One implicaría de manera más directa a Wedge en los acontecimientos.

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“No os movais, chicos, que esta va directa al Instagram. Etiquetaremos a @gmoff_tarkin jajaja”

Pero el Escuadrón Rogue ya existía desde que Star Wars, Episodio V: El Imperio Contraataca fuera estrenada en 1980, y se le puede ver combatir contra la invasión imperial de la Base Echo, en el planeta helado. El propio Luke lo menciona mientras vuela en su snowspeeder durante la Batalla de Hoth (aunque no lo hace en la versión doblada al castellano, en la que rogue group ha sido sustituido por grupo rojo, conservando el nombre anterior). Por tanto, suponemos que la elección de ese nombre es nada menos que un homenaje a ese grupo de desconocidos gracias a los cuales se pudo conseguir la primera gran victoria sobre el Imperio. Más detalles que enriquecen las películas originales con respeto, coherencia y propiedad.

2. Del esbozo en papel a las arenas de Jedha.

Cada vez que se estrena una película de Star Wars, la avalancha de merchandising viene detrás cual tsunami inevitable, y algunos la recibimos con los brazos abiertos y los ojos cerrados –por aquello de no ver cómo se vacía la cartera–. Por supuesto, no faltan los libros. Atractivos ejemplares de tapa dura y generoso tamaño llenos de disecciones de naves, fotografías y mucha información. Uno de los clásicos es el libro del concept art –el arte conceptual–: una recopilación de todos aquellos diseños, dibujos y esbozos a partir de los cuales se dio forma al tono, la atmósfera y lo que suele llamarse el visual feel de la película.

De entre los diseños que hemos encontrado en The Art of Rogue One: A Star Wars Story, nos ha llamado especialmente la atención el de una criatura patilarga que sirve de montura a los soldados de asalto, que tienen la costumbre –ellos y sus antecesores clon– de domesticar y utilizar de transporte a toda criatura servible en cada planeta que ocupan, ya se trate de los viscosos gelagrubs de Felucia o de los clásicos dewbacks del desierto de Tatooine.

Generalmente, cuando uno no ve los diseños del concept art en la película, enseguida da por sentado que se trata de otra más de tantas ideas que no llegan a la pantalla. Pero lo cierto es que sí que está.

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Pensamos que la pica tiene sentido en el caso de la izquierda, pero no será muy útil para el de la derecha.

Esta criatura –una mezcla extraña entre jirafa y varano– que en principio podría deducirse que forma parte de los descartes que jamás se utilizaron en la película, sí que aparece en Rogue One, pero se trata de un instante tan fugaz y es tan difícil verla, que pensarás que se trata de nuestra imaginación hasta que no la veas por ti mismo.

Justo antes de que estalle el ataque “terrorista” de los hombres de Saw Gerrera en un callejón de la Ciudad de Jedha, durante uno de los planos generales de la situación, fíjate en el borde superior del plano, debajo de uno de los arcos: las cuatro patas largas, el cuerpo y la cabeza alargada son –una vez uno ha visto este diseño–, inconfundibles.

 

3. Rebeldes entre los rebeldes.

Probablemente ya sepas que la nave Ghost (Espíritu en la versión española), la fragata corelliana ligera en la que viajan los protagonistas de la serie de animación Star Wars Rebels, tiene su propia aparición en Rogue One: Una Historia de Star Wars. Sin embargo, no se trata simplemente de un cameo o una aparición puntual: lo cierto es que la nave está ahí durante gran parte de la película. Generalmente, nos referimos a un cameo cuando, por ejemplo, un personaje o una nave sale unos pocos segundos y sin estar integrada en la trama, como ya pasó con el Halcón Milenario en Star Wars, Episodio II: El Ataque de los Clones y Star Wars, Episodio III: La Venganza de los Sith. Pero cuando la nave puede ser vista en, al menos, seis momentos diferentes, ya podemos decir que es oficialmente parte de la flota rebelde.

Muchos conocemos el plano de uno de los tráilers en el que se la vio por primera vez (abajo, izquierda) pero si quieres encontrarla tú mismo en la película, debes estar atento. Te ofrecemos cinco momentos en los que puedes localizarla: al salir de la velocidad luz, junto al resto de la flota; justo después del plano en que los cazas TIE imperiales salen de sus hangares en masa para combatir el ataque rebelde, a izquierda de pantalla; después de la escena en la que Chirrut muere en brazos de Malbus, puedes ver la nave a través de la cabina del Profundidad, crucero insignia del almirante Raddus; y después de que Jyn y Cassian consigan enviar los planos desde la antena de Scarif, puedes verla venir de frente. Estamos seguros de que, si estás al tanto, la verás en unos pocos planos más.

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Cada vez que la flota rebelde ataca, el Imperio tiene algún tipo de escudo con el que fastidiarles la estrategia.

Eso no es todo, porque hay otro momento en que la nave puede ser vista con claridad y de manera más sencilla. Es en los exteriores del templo Massassi en el que Jyn habla con los líderes rebeldes por primera vez, justo antes de iniciar su viaje con Cassian y K-2SO. Un plano general nos muestra varias naves caza rebeldes repostando, y si uno lleva la vista al borde izquierdo de la pantalla, puede distinguir claramente la Espíritu, porque su morro y su cabina son perfectamente visibles.

Si a esto añadimos estos dos importantes detalles: que el astrodroide llamado Chopper puede verse, también con claridad –además de que se le escucha “hablar” por encima del resto de extras– justo cuando uno de los técnicos sale disparado a avisar a Mon Mothma de que hay rebeldes en Scarif; y que se llama por megafonía a la General Syndulla –un detalle especialmente difícil de localizar si no es en la versión original y uno no está con el oído muy afinado–, podemos concluir que se trata de la mismísima Espíritu y no simplemente de una nave de modelo similar, como sí podríamos pensar del Halcón en los Episodios II y III.

Algunos fans hablan de cameos de otros personajes de la serie, pero nosotros o bien no hemos conseguido verlos, o hemos visto personajes que se les parecen, pero que no creemos que sean ellos.

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¿Por qué todas las naves de los buenos parecen diseñadas por chatarreros?

Por último, la corbeta cabeza de martillo que, por orden del almirante Raddus, embiste y empuja a uno de los destructores imperiales contra el otro, es una nave nueva en las películas pero de sobra vista en la serie de animación: un modelo habitual muy utilizado por los Organa y que supone un buen apoyo en combate, al estilo de las corbetas CR90 –como la Tantive IV–.

Así, más que una mera referencia, lo que se ha hecho es incluir todo el imaginario de Star Wars Rebels en la trama de Rogue One, dotando a la serie de coherencia inmediata respecto a las películas y no dejando lugar a dudas de que se trata del mismo universo, en la misma época, solo que contado en formatos diferentes y para públicos distintos.

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Ezra, el muchacho de pelo azul, es como yo cuando trato de salir interesante en las fotos.

4. El reciclaje en la galaxia y los cuerpos de élite imperial.

Gran parte del atractivo del Universo Star Wars reside en que se trata de un mundo viejo, desgastado y, dentro de los límites de la fantasía, tosco y realista. El exceso de chatarra es absolutamente lógico cuando una infinitud de seres construyen, utilizan y abandonan una multitud de vehículos y utensilios que, en algún momento, pasan a estar obsoletos. Y siempre habrá quien aproveche esta situación para beneficio propio e incluso lo convierta en una forma de vida.

La primera vez que vemos esta idea es en Star Wars, Episodio IV: Una Nueva Esperanza, cuando un grupo de diminutos jawas encapuchados trata de sacar provecho de todo aquello que encuentra entre las arenas de Tatooine, incluidos R2-D2 y C-3PO. En Star Wars, Episodio I: La Amenaza Fantasma vimos por primera vez a Watto, un chatarrero toydariano que, como es habitual en Tatooine, se gana la vida vendiendo piezas de naves y aparatos, probablemente compradas a los propios jawas.

Cuando, en Star Wars, Episodio VII: El Despertar de la Fuerza, conocemos a Rey –ya sabes que estoy convencido de que se apellida Solo Skywalker–, la vemos hurgando en las entrañas de la carcasa vacía de lo que en otro tiempo fuera un imponente Destructor Estelar imperial, que yace derribado sobre la arena de Jakku. Tanto ella como Teedo, el desagradable ser diminuto que pretende secuestrar a BB-8 –y al que Rey llama por su especie– o Unkar Plutt, el déspota comprador de escombros que cambia piezas por raciones de comida, basan su vida en la búsqueda y el comercio con chatarra, lo que parece ya una costumbre común en los planetas desérticos que no cuentan con otro tipo de medios más que basura y humedad. Así, mientras la familia Lars y la familia Erso se dedicaban a sus granjas de humedad, Rey tiene una vida algo más aventurera, que es quizá lo que hubiera preferido Luke.

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Algo tiene comerciar con chatarra que te convierte en un borde insufrible…

Ya pero, ¿y qué tiene que ver Rogue One: Una Historia de Star Wars con esto?

La idea clásica de los seres que se aprovechan de basura ajena, propia del imaginario de Star Wars, está presente de un modo genial en la banda de fugitivos y guerrilleros de Saw Gerrera, que visten con cascos y piezas de vestuario de soldados rebeldes e imperiales, al igual que otros personajes nativos de Jedha. Es difícil no darse cuenta de que uno de ellos viste un casco de scout imperial –los famosos pilotos de moto jet 74-Z que vimos en el bosque de Endor– con la particularidad de que es negro.

No se trata sencillamente de una ocurrencia: como casi todo en Star Wars, proviene de algo anterior. La versión en negro de los soldados scout ya existía antes en el Universo Expandido: se trata de los llamados Storm Commandos –los comandos tormenta–, liderados en un momento dado por un personaje clásico visto en la última película de la Trilogía Original del que jamás sospecharías que tuviera un pasado así.

El General Crix Madine llevó la logística del ataque final a la Estrella de la Muerte II, en Star Wars, Episodio VI: El Retorno del Jedi, pero anteriormente fue un oficial al servicio del Imperio Galáctico. Ante el uso de armas bacteriológicas del Imperio sobre el planeta Dentaal, se horrorizó tanto que desertó y enseguida se puso a disposición de la Alianza Rebelde, incluso aunque le costase su relación con su prometida. Su compromiso era con la causa.

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Vale, Madine: te convalidamos “liderar cuerpo de élite asesino” por “destruir Estrella de la Muerte II”.

Pero hay más.

Los Storm Commandos fueron incluidos en el Escuadrón de la Muerte personal de Darth Vader, reservados para misiones especialmente complicadas. El casco que vemos ha sido recogido en Jedha, último bastión de los Jedi. No es difícil suponer que la batalla que se libró allí, cuando aún había jedis vivos en el planeta, hubo de ser especialmente dura y cruenta. Ésa es la razón por la que tiene todo el sentido del mundo que haya restos de cuerpos de élite en ese planeta, más que en ningún otro.

Asimismo, los deathtroopers, los soldados de élite de armadura oscura que vemos en Rogue One son la versión cinematográfica de los soldados sombra –los shadowtroopers, novedad junto a los shoretroopers, los pilotos de AT-ACT o la tripulación del tanque–, a los que conocemos ampliamente gracias al Universo Expandido –y especialmente al videojuego Star Wars: Battlefront– y cuya capacidad de volverse invisibles resulta terrorífica.

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En el Imperio, cuando quieren hacer que algo sea de élite, lo pintan de negro.

La Guardia Real del Emperador –a la que podemos ver en Rogue One, además de en los Episodios III y VI– cuenta también con su propia versión oscura: la Shadow Guard guardia sombra del Emperador– compuesta por aquellos integrantes de la guardia real que contaban con el don de ser sensibles a la Fuerza. Además, los silenciosos y secundarios guardias tienen sus propios héroes e historias contadas en los cómics de la serie Imperio Carmesí.

Lo que da de sí un casco, ¿verdad?

 

 

 

 

5. La regla de oro (y azul) de Star Wars.

En un primer momento, parece que hay un fallo espectacular respecto a la pequeñísima aparición de R2-D2 y C-3PO en Rogue One. Ambos aparecen justo cuando se ha interceptado la información de que hay rebeldes en Scarif y que, por tanto, la flota de la Alianza se dirige hacia allí para apoyar al comando infiltrado. Mothma sonríe ante la picardía de Raddus, que ya está en camino incluso antes de conocerse esta información. Justo entonces vemos a los dos androides. C-3PO, cómo no, indignado ante la decisión: “¿Scarif? ¿Vamos a Scarif? ¿Por qué nadie me cuenta nada?”. Si la Tantive IV en la que viajan ambos androides se encuentra acoplada al Profundidad, el crucero de Raddus que tanto nos recuerda al Home One de Ackbar, ¿cómo es posible que éste ya haya partido y que ellos sigan en la base?

Siendo más benévolos y menos pejigueros, la nave pudo acoplarse luego o, dado que el Profundidad llega más tarde al campo de batalla, pudo haberles esperado. Así que no nos parece un fallo. En lo que sí queremos fijarnos es en la tremenda razón que lleva 3PO, quien ciertamente empezará Una Nueva Esperanza sin la más mínima idea de lo importantísima que es la misión en la que están envueltos y lo relevante que es que R2, aún cuando se trate de un irritante compañero, logre su –aparentemente caprichoso– objetivo en las arenas de Tatooine.

Más de seis millones de formas de comunicación, y parece que nadie le comunica a él nada de lo que importa. Pobre.

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Si los soldados corren en una dirección, tú corre en la contraria. Es básico.

En cualquier caso, sigue cumpliéndose la norma: la icónica pareja de robots sigue apareciendo en todas y cada una de las películas de Star Wars.

Otro clásico es la frase “tengo un mal presentimiento” (I got a bad feeling about this), pero en esta ocasión, cuando uno de los personajes –K-2SO– empieza a decirla, no llega a terminarla (en la versión original), porque Jyn y Cassian le callan enseguida. Resulta curioso que cada vez que se ha dicho antes esa frase, todos salen sanos y salvos, pero la única vez que la frase es interrumpida… Bueno, ya sabemos cómo acaba todo.

 

 

6. Un memento por Alderaan y por los nuevos héroes.

Al senador Bail Prestor Organa ya lo vimos por primera vez en Star Wars, Episodio II: El Ataque de los Clones, a partir de la cual se convierte en un personaje secundario asiduo con bastante presencia en los acontecimientos. Él es quien adoptará a la hija de Anakin Skywalker para esconderla de su padre y mantenerla en el anonimato, tal como vemos al final del Episodio III. En una escena eliminada de esa entrega, Bail aparece junto a nada menos que Mon Mothma, Padmé Amidala y otros líderes políticos en una reunión en la propiedad de Bail en Coruscant, que supone la mismísima primera semilla de lo que será la Alianza Rebelde.

 

“He sentido una gran conmoción en la Fuerza, como si de pronto millones de voces gritasen de terror, y luego se produjera el silencio.”

En Rogue One, Bail sigue metido de lleno en el ajo contra el Imperio, y nos parece especialmente entrañable ese momento en el que habla con Mothma sobre su amigo jedi que le sirvió en las Guerras Clon: Obi-Wan Kenobi. Justo entonces, y sin mencionar tampoco su nombre –ni falta que hacía–, expresa su confianza extrema en Leia, su hija adoptiva. Especialmente emotivo, aunque sea de un modo trágico, nos parece la frase que viene a decir algo como: “volveré a Alderaan a comunicar a mi pueblo que no habrá paz”. Y tanto que no la habrá: el planeta Alderaan será volado en pedazos como primera demostración del poder destructivo completo de la Estrella de la Muerte, ante los ojos de Leia y bajo el mando del despiadado Wilhuff Tarkin, al que ya hemos visto apropiarse de la estación sin ningún escrúpulo.

Obi-Wan percibirá esa destrucción a través de la Fuerza: millones de voces silenciadas entre las que está la de su viejo amigo y compañero Organa.

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“Mothma, has vuelto a irte de compras con Galadriel, ¿verdad?”

Además de los clásicos Organa, Mothma, Jan Dodonna y los líderes Rojo y Oro (de los que ya hemos hablado), en Rogue One hemos visto a nuevos líderes rebeldes, de entre los que destacan cuatro: el General Draven –el primero que interroga a Jyn–, el Almirante Raddus –homólogo del Almirante Ackbar–, el General Merrick –líder del Escuadrón Azul– y el Sargento Melshi –al que vemos pelear contra todo pronóstico sobre la arena de Scarif–. Los tres últimos forman parte de la lista de sacrificios sin los cuales la Rebelión no habría podido tener alguna posibilidad contra el Imperio.

Es imposible no simpatizar con todos ellos, a los que vemos sufrir, luchar y dejarse la piel por la causa en la Batalla de Scarif, pero queremos hacer mención especial a Antoc Merrick, con su aspecto ochentero y su determinación optimista. Difícil no sentir lástima por su muerte cuando le hemos visto pasárselo en grande mientras tira abajo AT-ACTs con su caza T-65 –X-Wing– sobre la playa de Scarif. Un plano que habíamos visto en el featurette estrenado en la Star Wars Celebration Europe y en el que podemos ver al actor divirtiéndose como nadie.

¿Escoria rebelde? Sí, pero con humor y buen rollo.

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Cuando sabes que vas a una muerte segura, pero te da igual porque tienes tu propia nave espacial.

 

 

7. Reapariciones y ¿sustitutos?

En el artículo anterior, uno de nuestros lectores señalaba un magnífico detalle: la explícita muerte del piloto oriental Rojo Cinco, que deja una clara vacante para Luke, que ocupará ese mismo puesto en la Batalla de Yavin. Esta vez, la curiosidad viene de parte de uno de nuestros colaboradores, que se ha fijado en que, durante la conversación entre oficiales imperiales que tiene lugar en la sala de reuniones –una de las miles que habrá– de la Estrella de la Muerte, uno de los asientos permanece vacío, como si se quisiera evidenciar que falta uno de los altos cargos.

No obstante, en realidad son varios los asientos vacíos, y si bien pudiera pensarse que corresponden a almirantes caídos en Scarif, lo cierto es que no hay razón para pensar que deba ser así.

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El almirante Motti no le tiene mucho respeto a Darth Vader. Se ve que no ha visto Rogue One…

Por otra parte, no es muy habitual ver a oficiales vestir de blanco en las películas, razón por la cual nos llama especialmente la atención un oficial que viste uniforme claro que no interviene en la conversación. Se trata del Director Yularen –que goza de bastante presencia en Star Wars: The Clone Wars– y aunque pudiéramos pensar que es el sucesor directo del Director Krennic, tampoco parece probable, dado que sus cargos son diferentes y la Estrella de la Muerte, una vez construida, ya no necesita a nadie que suceda a Krennic.

Quien sí sabemos que no sólo salía en Star Wars: The Clone Wars, sino que ya está listo para salir en Star Wars Rebels, es Saw Gerrera, que se ha convertido así en uno de los personajes secundarios de peso de la saga. Aunque en Rogue One: Una Historia de Star Wars parece que su mayor logro es simplemente molestar a los convoys imperiales de Ciudad de Jedha, su currículum incluye la capacidad de haber sido causante de que el Imperio trasladase la construcción de la Estrella de la Muerte, retirándola del planeta Geonosis y masacrando a toda su población.

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Tener pelo, dejar de tenerlo, y volverlo a tener. Cuéntanos tu secreto, Saw.

 

8. Cazas y lanzaderas, ¿cómo de nuevas son?

En Rogue One: Una Historia de Star Wars vemos dos nuevos tipos de cazas de combate que no habíamos visto antes. Uno para los imperiales y uno para los rebeldes. El primero es el modelo experimental TIE striker o TIE /sk, una extraña versión del clásico caza TIE imperial, cuyas alas están dispuestas de un modo nunca antes visto… o sí.

En realidad, el TIE striker es un modelo muy similar algunos modelos de TIE vistos con anterioridad, en especial a uno: el TIE phantom, creado originalmente para el videojuego Rebel Assault II: The Hidden Empire. En Rogue One, este modelo de caza imperial se utiliza para el uso intra-atmosférico y puede verse en las últimas escenas de la Batalla de Scarif. Una versión modificada transporta al campo de batalla a los temibles deathtroopers, guardia personal de Krennic. Hay unas cuantas novedades más para el Imperio, pero la más destacada es la lanzadera clase Delta en la que viaja Krennic –variante de la lanzadera clase Lambda como la que utilizan Vader y el Emperador–.

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Este piloto de A-Wing venía de ver Pearl Harbor. En R1 hay un plano idéntico, pero con un TIE.

Respecto a los rebeldes, hay unas cuantas naves nuevas que ya hemos mencionado, pero respecto a los cazas que reciben su nombre por la forma de su estructura –excepto en el caso del B-Wing, al que no le encontramos el parecido por ningún sitio– hay una única novedad: la cañonera de apoyo U-Wing, que se convierte en la nave de los protagonistas hasta que secuestran la lanzadera de clase Zeta llamada SW-0608.

Lo cierto es que, aparte de los que conocemos de las películas –los A-Wing, B-Wing, Y-Wing, X-Wing o los V-Wing, vistos en Star Wars, Episodio III: La Venganza de los Sith escoltando la lanzadera clase Theta del Emperador– existen también los E-Wing, los K-Wing o los T-Wing, por orden de popularidad. Fuera del universo oficial de la saga, se han imaginado modelos de casi todas las demás letras del alfabeto, y el inexistente modelo Q-Wing cuenta incluso con una brevísima parodia propia.

Y hablando de parodias… Puedes respirar tranquilo: Jar Jar no está realmente en Rogue One.

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Alguien tuvo muy mala intención haciendo esto… Vaya susto, ¿eh?

 

 

 


¡Hasta aquí nuestra segunda tanda de curiosidades!

¿Habrá una tercera? No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que queda aún mucho que decir respecto a Rogue One, especialmente en relación con el resto de la películas. Nos parece que es una pieza que encaja tan perfectamente y de manera tan cuidada, que no podemos dejar de analizarla.

¿Qué hay de la Fuerza en Rogue One? ¿Por qué algunas cosas me suenan tanto? ¿Hasta qué punto se parece Jyn Erso a Rey o a Anakin? ¿Son Cassian y K-2SO como Han y Chewie? ¿Qué hizo el Epsiodio VII mejor y qué hizo peor que Rogue One?

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Esta palmera, vista en ‘Rogue One’, es un clarísimo cameo a otra igual vista en ‘Apocalipse Now’.

A estas y otras cuestiones trataremos de responder en sucesivos artículos, que esperamos que te gusten. Si tú has echado de menos algo que crees que se nos ha escapado, un cameo dificilísimo de ver o hay alguna reflexión curiosa que quieras hacer, cuéntanosla en los comentarios. Siempre habrá algo más de lo que hablar y, mientras sea interesante, no nos cansaremos de escribir y leer sobre ello.

En breve publicaremos nuestro artículo sobre la teoría de Rey Solo Skywalker, una comparación en profundidad entre las dos últimas películas de Star Wars, y algunas cosas más.

Hasta entonces, gracias por seguirnos y que la Fuerza te acompañe…

 


Otros artículos sobre Star Wars:

Las primeras nueve curiosidades sobre Rogue One que te ayudamos a localizar.

¡Predijimos el plano final de Rogue One! Y alguna cosa más…

Nos desahogamos tras el estreno de Rogue One y repasamos nuestras expectativas.

¿Cómo de acertados estuvimos con estas suposiciones sobre el teaser del Ep.VII?

La noche antes de volver Star Wars, ¿tú en qué pensabas?

Nuestra reseña de Star Wars, Episodio VII: El Despertar de la Fuerza.

 

 

Leer más en: Desvarios cinéfilos, El despacho del Master

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