Star Wars, Episodio VIII: Los Últimos Jedi – Siete razones para amarlo

hace 8 meses en Críticas, Desvarios cinéfilos, El despacho del Master por

¿Amarlo? Bueno, tampoco exageremos. Pero es posible que ante la oleada de críticas que asolan las redes contra Star Wars, Episodio VIII: Los Últimos Jedi muchos hayamos encendido el sable láser con vocación de defenderlo. Porque, al fin y al cabo, no es una mala película.

Puede convencer más o menos, pero este episodio es valiente, novedoso y nos impulsa hacia el final de la Nueva Trilogía con fuerza, emoción y a un ritmo vertiginoso.

Y es difícil no dejarse arrastrar por él.


1. Herencia: el poder de la experiencia

Es de agradecer que, de vez en cuando, a los héroes les vayan mal las cosas. Porque si no, corren el riesgo de parecer invulnerables, poco humanos y por tanto, de provocar la misma empatía que un mejillón cocido. A los nuevos héroes ninguno de sus planes les sale bien. Y eso quizá sea bueno.

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No te des tanta prisa, hijo mío, a ver si te llevas otra bofetada por listo

En Star Wars, Episodio VII: El Despertar de la Fuerza vimos a los personajes clásicos convertidos en viejas glorias a las que todo les estaba saliendo de mal a regular, y eran los nuevos personajes los que entraban en escena repletos de emoción desbordante y pasión por el triunfo. Pero ahora las cosas se restauran, y aunque tanto Leia como Luke no comienzan en posiciones demasiado aventajadas, poco a poco van recuperando las riendas hasta permitir a los jovencitos dar los últimos pasos para triunfar en sus respectivos roles.

La voluntad de ser un producto intergeneracional está especialmente presente en la manera en que Luke y Leia pasan el relevo a Rey y Poe. En ambos casos, el traspaso va ligado a una buenas lecciones de senior a junior apoyadas en sendos fracasos: el plan de Poe resulta ser un completo callejón sin salida y la jefa lo mete en cintura, y a Rey se le cumple aquello de “esto no va a ir como tú piensas” –respecto a la conversión de Kylo– que ya se decía desde el tráiler. Tuvo tiempo para creérselo.

Cuando Poe se da cuenta de que Finn y Rose no han conseguido su objetivo, queda evidenciado que en esta ocasión será la prudencia y la experiecia quienes tomen las riendas, hasta que Leia decida que es a él a quien deben de seguir porque, tal y como dice Holdo: “Es un alborotador. Me gusta“.

Alborotador, sinvergüenza… ¿Cómo no va a gustarle a Leia también?

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¿Puedes explicarme por qué estoy yo aquí? Estoy muerto

 

2. Problemas y principios rebeldes

La escaramuza inicial de Star Wars, Episodio VIII: Los Últimos Jedi se compone básicamente de dos partes: el ataque en solitario de Poe y el asalto con los bombarderos que él mismo provoca. La visión de estas nuevas naves, pesadas y lentas, tratando de alcanzar desesperadamente su objetivo, estallando en llamas cuando son alcanzadas y cayendo, atraídas por la gravedad del planeta, es sencillamente espectacular.

La decisión de elegir una nave en concreto para convertirla en la última esperanza de la huída del crucero Raddus –llamado así en honor al almirante que vimos morir en Rogue One– concede a la secuencia un extra de epicidad que permite entender el enorme esfuerzo que hacen los rebeldes por mantenerse a flote. Dentro de esa nave, seguimos los últimos esfuerzos de Paige Tico por accionar un interruptor que puede significar una diferencia crucial para el destino de la galaxia, de modo que entendemos que la Resistencia está compuesta de muchos héroes anónimos que hacen cosas increíbles.

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Pilotos rebeldes: al final lo solucionan todo ellos

Los sacrificios y las calamidades persiguen –literal y figuradamente– a nuestros héroes durante toda la película, y eso tiene un doble efecto.

Por un lado, funciona para recubrir de gravedad el conflicto a que estamos expuestos. Con tanta muerte y destrucción, está claro que los buenos están en desventaja, y eso es preocupante. Hay lugar para el optimismo y la heroicidad, pero también hay lugar para el nerviosismo, la duda y el fracaso. La propia Leia corrige a Poe: “Héroes muertos, no líderes“. La evolución de Poe Dameron en esta película está sometida a la tensión constante entre el mandato de sus superioras y su afán por ser un héroe. 

Por otro lado, funciona como inspiración emocional para el resto de personajes. Especialmente para Rose, hermana de Paige, cuya relación fraternal se materializa en el colgante de hesian fundido que conserva.

Los principios de la Rebelión son inmortales. La secuencia final en que unos niños reviven las peripecias de Luke Skywalker no sólo lo mantienen vivo en los corazones de todos aún cuando ya se ha ido, además mantienen encendida la llama de la esperanza y nos ofrecen, como público, la espada láser del jedi. Se espera de nosotros que no reaccionemos como Luke.

 

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Bodhi Rook también da su vida –como el resto del escuadrón Rogue– por accionar un interruptor

 

 

3. Villanos interesantes y relación “Reylo”

Puede que no se haya explicado de dónde viene Snoke, por qué sabe usar la Fuerza, cómo es su relación específica con el Lado Oscuro o cuál es su pizza favorita, pero ¿de veras importa? El afán irresistible por querer dar una respuesta concreta a todo puede nublar la capacidad de disfrutar de un personaje. Snoke es agresivo, amenazador, estéticamete desagradable y muy perspicaz.

La manera en que maneja los hilos de sus propios agentes o fuerza a Rey a escucharle hasta las últimas consecuencias, así como su facilidad extrema para utilizar la Fuerza, son todo ingredientes que –junto a su profunda y vibrante voz y sus ojos de muerto viviente– componen un cuadro terrorífico. Aún así, sigue siendo un personaje mortal, y es precisamente su propia presunción la que acaba con él, algo muy propio de los Lord Sith o, en su defecto, de los soberbios expertos en el Lado Oscuro. Un final inesperado que imprime frescura y hace avanzar la trama sin miramientos.

Además, la identidad del Líder Supremo Snoke sí que ha sido revelada. Es Snoke, simple y llanamente, ¿quién iba a ser si no?

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Hay que reconocer que esos ojazos tienen un aire a Moff Tarkin o a Canciller Valorum que hace dudar

Además del Líder Supremo, tenemos a otro villano que es, por descontado, mucho más importante. Y por supuesto, no es el General Juax. Desde que se estrenó El Despertar de la Fuerza hemos tenido claro que el protagonismo de esta nueva trilogía estaría dividido en dos: el lado luminoso, representado por Rey –a secas–, y el lado oscuro, encarnado en Ben Solo, rebautizado como Kylo Ren (costumbres de los villanos de la galaxia). Si bien en la película anterior era ya evidente, en esta entrega se afianza muchísimo más este protagonismo compartido, y la dualidad se ve reforzada por el enlace a través de la Fuerza que tienen ambos personajes.

Toda la relación entre ambos nos parece fantástica: existe una confianza propia de dos jóvenes como ellos, una atracción que los lleva a querer arrastrarse mutuamente a uno u otro lado de la balanza, y todo ese diálogo culmina en un slow motion que da pie a un trepidante combate mano a mano con los guardias pretorianos del Líder Supremo. No es solo que las coreografías sean impecables o que el diseño –especialmente el de sonido– de los guardias sea asombroso, sino más bien lo que representa que ambas caras de la moneda se alíen para sobrevivir.

Al fin y al cabo, las tentaciones más potentes vienen en forma de personas que nos ofrecen algo atractivo.

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Nunca será Vader, eso está claro. Pero Kylo Ren va oscureciéndose cada vez más

El pulso que llevan a cabo por adueñarse del sable láser de Luke tiene una doble lectura: Ben y Rey peleándose por el legado Skywalker, lo que tal vez refuerce todavía más cierta teoría de que Rey tiene que ser hermana de Kylo y heredera Skywalker –por mucho que su hermano mayor (o quizá mellizo) le diga que es adoptada–.

En cualquier caso, hemos visto a un Kylo evolucionar desde la humillación –el niño con máscara– hasta la toma de las riendas de su propio destino –y de la Primera Orden, que ya es decir poco–. Lo que venga después solo podrá ir a peor. O a mejor, si simpatizas con los malos.

 

4. Hermanos Skywalker

Leia es sublime. Y no lo decimos únicamente llevados por el componente nostálgico de saber que Carrie Fisher ya no está entre nosotros. La General Leia Organa Skywalker nos parece, con diferencia, de lo mejor de la película. ¿Dónde quedó aquella princesa que desafiaba a sus propios rescatadores, tomaba las riendas, cambiaba los planes y acababa logrando el éxito? Sigue aquí, solo que ahora es más veterana, tiene más experiencia y está a cargo de responsabilidades mayores.

La fidelidad y el respeto con que se ha hecho evolucionar a Leia de un modo coherente y perfectamente encajado en el contexto de la historia es de agradecer.

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Ben, si me oyes contesta. Que luego con la Rey ésa sí que te tiras horas hablando por la Fuerza

El talante impulsivo y temerario ha sido sustituido por prudencia y sabiduría, pero el sarcasmo, la resolución y la determinación siguen intactos, aún cuando la constante preocupación la envuelve en un aura de tragedia difícil de ignorar. La Leia que le decía a Han Solo: “trae a nuestro hijo a casa” ha sido sustituida por la que le dice a Luke: “Sé que hace tiempo que lo he perdido”. Una aceptación dolorosísima que nos presenta a una Leia apesadumbrada, pero nunca derrotada.

En cuanto a Luke, es cierto que el primer Luke que vemos no tiene mucho que ver con el que esperamos, pero también es cierto que lo vemos evolucionar a lo largo de la película hasta verlo entrar en acción. Contemplar el nivel de uso de la Fuerza al que ha llegado con el paso de los años es un subidón, y aún cuando fuera en un estado inmaterial, proporciona unas imágenes que no pueden dejar indiferente. Además, qué narices… ¡Luke en acción!

 

5. La última lección de Yoda

En un momento en que Luke, al borde de la desesperación, decide acabar con lo que queda de la arcana Orden Jedi, una cabecita de orejas puntiagudas viene a darnos la sorpresa.

Una de las compañías implicadas en la recreación del Yoda digital –que imita al Yoda marioneta– ya lo había chivado sin querer, pero te lo esperases o no, la participación del Maestro Yoda original en la película provoca en muchos una grata bienvenida.

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Huele a… ¿barbacoa? ¿Asado de porg, tal vez?

Si bien no parece muy probable que en todos estos años Yoda no haya visitado ni una sola vez a Luke, parece una muestra de respeto y coherencia hacia la última vez que le vimos el hecho de que enlace sus enseñanzas directamente con las dadas en su lecho de muerte, en Star Wars, Episodio VI: El Retorno del Jedi. Parece que Luke sí que transmitió lo aprendido, pero se dejó una lección pendiente –además de que en Los Últimos Jedi sí que se deja una lección, la tercera, pendiente–.

Que la última enseñanza de Yoda provoque la recta final de la redención de Luke, sentados ambos mientras ven arder lo que queda de la Orden –excepto por los tomos que Rey se ha llevado– es genial. Que esa última enseñanza haya tenido al fracaso como protagonista, es mejor aún. Humildad jedi en estado puro.

6. Dignidad militar

En Star Wars, Episodio VII: El Despertar de la Fuerza, la Primera Orden parecía compuesta casi exclusivamente de adolescentes. Los oficiales que más visibilidad tenían eran jovenzuelos que carecían de la presencia experimentada y curtida de los oficiales maduros que componían el Imperio Galáctico. En Star Wars, Episodio VIII: Los Últimos Jedi, sin embargo, los oficiales vuelven a tener cierta edad, lo que dota al bando de los villanos de algo más de credibilidad y firmeza.

El Capitán Canady, al mando del acorazado que los rebeldes destruyen al inicio de la película, es un buen ejemplo de ello: su última expresión de desprecio, cuando está a punto de morir, lo encumbra como verdadero oficial de una facción autoritaria y malvada. Además, hundirse con el barco es lo que todo buen capitán debe hacer, ¿no?

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Holdo, no sabes bien si dirá que muchos bothans han muerto, que Remus Lupin está por llegar a la Orden del Fénix o que viene un tyrannosaurio

Muchos son los almirantes que vemos perecer en Los Últimos Jedi, todos ellos aguantando en el puente de mando hasta el final. El almirante Ackbar, veterano de la Batalla de Endor, es uno de ellos. Pero el personaje de este tipo que más atención recibe es la vicealmirante Holdo, que además de contar con un diálogo en confianza con Leia que muestra, por primera vez, a una Leia amiga, –una faceta muy interesante de alguien a quien vemos todo el tiempo en su rol de general– ofrece un final épico que, del modo en que está realizado, consigue un giro argumental que provoca la entrada a la secuencia final de la película de un modo espectacular.

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Éste es Raddus. Es un poco suicida, como almirante y como crucero estelar

7. La última Jedi

La perspectiva de que de verdad se extingan los Jedi es desalentadora. Una cosa era que Luke tenga tribulaciones internas y otra que realmente se carguen a todos los Jedi. Otra vez.

Pero no está todo perdido. Afortunadamente la película apuesta claramente por cambiar la postura inicial de Luke: él no será el último jedi. Cada palabra que has dicho está mal. Después del enfrentamiento final en el que Luke demuestra sus auténticas capacidades para manejar la Fuerza a otro nivel y de su enternecedora despedida al son del siempre impecable John Williams, una Rey que ha comenzado a entender en profundidad lo que es la Fuerza tomará definitivamente el relevo de los Jedi.

Puede que no parezca muy sorprendente, pero dada la premisa de que, al parecer, habría algo más allá de la Luz y la Oscuridad –es mucho más grande, se decía en el teaser– muchos nos temíamos que Rey optara por caminos más grises y se relegara, verdaderamente y de una vez, a los Jedi al olvido.

Jedi Rey suena fantástico. Y Jedi Rey Solo Skywalker suena mejor aún, ¿no?

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Quizá demasiado mayor como para no acordarse de haber sido entrenada por su tío, ¿no?

 

De cualquier manera, venga su manejo de la Fuerza de la nada, sea una nueva Elegida o resulte que sí que comparte esa poderosa sangre Skywalker de la que habla Snoke, lo cierto es que seguiremos pudiendo construir nuestras teorías y elucubraciones –algunas más locas que otras, pero todas bienvenidas– mientras esperamos a ver el cierre de esta trilogía.

¡Que corran las teorías rebuscadas!


Estas son algunas de las razones por las cuales creemos que Star Wars, Episodio VIII: Los Últimos Jedi merece su lugar en la línea de episodios de Star Wars, a pesar de que muchos quisieran arrebatárselo.

¿La mejor de la saga? A años luz, por supuesto. Tampoco la situamos entre las mejores. Ciertas carencias narrativas y algunas licencias nos parece que la alejan de tales aspiraciones. Pero es una entrega satisfactoria, emocionante y que nos prepara para un Episodio IX –provisionalmente titulado Black Diamond– muy prometedor.

Pero, ¿y si te pasas al Lado Oscuro?

Que la Fuerza –también a los fans desencantados– te acompañe….

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