Romper la cuarta pared: ¿Qué le pasa al espectador?

hace 3 semanas en Desvarios cinéfilos por

Dijo Diderot que los actores en teatro debían actuar como si existiese un muro entre los espectadores y ellos, un muro cerrado que no les permitía ver al público. También dijo Stendhal que los personajes de una obra no saben que existe un público que les está mirando. Bajo estas premisas aparece lo que conocemos como la cuarta pared, un término que nace en el teatro, pero se extrapola al cine y la televisión. Es esa pared imaginaria que separa al espectador de los personajes y de la trama. Básicamente, es lo que hace que la única función del espectador sea contemplar.

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Aunque lo mío no es el dibujo técnico, esto es un esquema que representa la cuarta pared

La cuarta pared se rompe cuando uno de los personajes, o varios, interactúan con el público. Pero ¿qué sucede cuando esto pasa? El acto comunicativo que se da entre el cine y el espectador tiene la peculiaridad de que el receptor de una película lo es sin formar parte de ella. Digamos que, en una conversación normal, tanto emisor como receptor participan en este acto comunicativo de forma activa: el emisor lanza un mensaje, el receptor descodifica y lanza otro mensaje al primer emisor que, a su vez, se convierte en el nuevo receptor, y así sucesivamente.

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El espectador no interactúa en la comunicación

Sin embargo, cuando somos espectadores, somos receptores de una interacción en la que no participamos, lo hacemos de forma pasiva. Cuando la cuarta pared se rompe, el espectador pasa a formar parte de la trama. Esto supone una llamada de atención a un público que está acostumbrado a que los personajes ignoren su presencia, y es lo que hace que muchas películas sean recordadas por escenas realmente míticas.

Una de las más famosas sea quizás Funny Games, el remake de 2007 dirigido por Michael Haneke, que hace al espectador, no sólo un simple observador, sino también partícipe de los horrores que está sufriendo la familia a manos de los dos psicópatas. Otra de las escenas más conocidas sobre la destrucción de este muro imaginario es la de Annie Hall, en la que Woody Allen se dirige directamente al público mientras está en la cola del cine con Diane Keaton, logrando así que empaticemos más con sus pensamientos.

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Cuéntanos tus penas, Woody

En Psicosis se rompe la cuarta pared una sola vez en la película, dando lugar a una de las escenas más escalofriantes del cine del terror: Norman Bates nos mira directamente a los ojos mientras sonríe, como si estuviera señalándonos para ser sus próximas víctimas. Por último, me gustaría dejar en el aire la posibilidad de que Enter the void (Gaspar Noé, 2009) haya roto la cuarta pared, ya que toda la acción se desarrolla utilizando la primera persona, convirtiéndonos a la vez en espectadores y protagonistas. ¿Sería posible?

He querido escoger unas pocas películas que considero representativas respecto a este tema, pero hay una lista inmensa de films que han roto la cuarta pared, una técnica digna de análisis en el nivel comunicativo, ya que logra que una interacción limitada entre cine-público se transforme en una conversación “coloquial” entre los personajes y los observadores.

 

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