Plástico sensible y reciclable

hace 10 meses en Cine corto por

Tenía taantas ganas de escribir una reseña de este cortometraje… El corto en cuestión es Plástico reciclable, que no lo había nombrado. En realidad pienso que igual no es políticamente correcto que lo haga aquí, en Cineyear, pues su director también es redactor de esta web, y a lo mejor parece que estamos echándonos flores los unos a los otros. Pero lo cierto es que, a pesar de haber visionado miles de cortometrajes (no exagero), este tiene un rinconcito especial en mi corazón. Si, en mi corazón, porque me toca la fibra. Y mira que ni soy ñoño ni me gustan las ñoñerías, pero a pesar de no ser ñoño, lo que no se le puede negar a este corto es que está realizado con sensibilidad, con muchísima sensibilidad.

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Cuando digo sensibilidad, quiero decir saber elegir qué mostrar (ala, 3 infinitivos consecutivos), qué no mostrar, en qué momento y de qué manera. Lo que comúnmente se podría definir como “tener buen gusto”, lo que le falta a un porcentaje muy elevado de la población, y por ello, quienes ostentan esa sensibilidad son personas especiales que deberíamos cuidar con mimo para que nos duren mucho tiempo y puedan “regalarnos” muchas más creaciones.

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Una posible definición de cine tendría que ver con el resultado de la manipulación de la imagen y el sonido para hacer sentir algo al espectador… Si los hechos que se cuentan en este corto los viéramos con una cámara con un plano general a cierta distancia, cualquiera diría que no ocurre nada interesante o destacable. La magia tiene lugar cuando la cámara se dispone en determinados lugares y momentos para transmitir sensaciones intencionadas. Y eso es lo que ocurre precisamente en Plástico reciclable, aparece la magia. Algo que pasaría desapercibido cualquier día en cualquier calle comercial de cualquier ciudad del mundo, se convierte en una historia emocionante (que emociona) para quien se sumerge en ella.

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Aquí lo importante es el cómo se cuenta. Si resumimos la historia y la analizamos, es realmente sencilla: sin ánimo de hacer spoiler… Maniquí que se enamora de otro maniquí. Lo que no parece tan sencillo es contar esto de manera que atrape y de forma que haga que quien esté atrapado por el relato, sienta como un personaje más, y sienta que un ser inanimado puede transmitir emociones humanas.

La música… Aayy, la música… Si es importante en cualquier obra audiovisual, en esta, en la que los protagonistas no hablan, aún más. Personalmente, creo que, en este corto en particular, es el factor clave que hace que dé el salto de una historia bien contada a una delicia audiovisual. Sus transiciones, sus subidas y bajadas, su delicadeza… Son las que hacen que todo lo demás cobre sentido. Al igual que el resto de aspectos de esta obra, la música es sencilla, lo cual no le resta valor. Más bien, esta sencillez, bien empleada, hace que tenga una mayor capacidad de conseguir emocionar al espectador.

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En la página web de su productora podéis ver el cortometraje, además de leer un poco de su historia:

http://vangram.com/proyectos/plastico-reciclable/

Si seguís con ganas de más, aquí está su making of:

Sólo puedo terminar con un mensaje que ya lanza el propio título del corto… Reciclad, reciclad mucho, reutilizad, reducid… Pero no os olvidéis de los sentimientos de los demás, aunque no puedan expresarlo con palabras.

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