NORMAN, EL HOMBRE QUE LO CONSEGUÍA TODO – PODER POLÍTICO Y CORRUPTELAS

hace 1 mes en Críticas por

Richard Gere protagoniza Norman, el hombre que lo conseguía todo, película escrita y dirigida por el israelí Joseph Cedar (Beaufort –2007–, Footnote –2011).

En Norman, el hombre que lo conseguía todo, Gere da vida a Norman Oppenheimer, un judío de Nueva York que se dedica a conseguir favores y a tratar de conectar a políticos, hombres de negocios y diferentes personalidades, aunque sin mucho éxito. Un día se hace amigo de Eshel (Lior Ashkenazi), un político israelí de futuro incierto que, sin embargo, años más tarde se convierte en primer ministro de Israel, lo cual ayudará a Norman a adquirir una preponderancia que nunca antes había conocido y que le traerá tanto beneficios como disgustos, así como presiones externas de todo tipo.

La película funciona al presentarnos las corruptelas e intrigas que rodean al poder político de forma bastante natural y menos dramática que en series de éxito como House of Cards o Sucesor Designado.

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El que se mueva no sale en la foto.

Sin embargo, fallan ciertas partes de la trama que resultan poco verosímiles y alguna aceleración de acontecimientos que nos despista, sobre todo en la relación entre Norman y Eshel. Además, se abusa de la ambientación musical, lo cual puede ser aceptable en una comedia de Woody Allen, pero que aquí llega a cansar.

Es notable la interpretación de Richard Gere que, tras su auge como sex symbol gracias a títulos como American Gigolo, Oficial y Caballero o Pretty Woman) demuestra que ha sabido envejecer muy bien, tanto física como actoralmente, gracias a personajes de gran peso dramático. Así lo ha demostrado en tiempos recientes en películas como Los amos de Brooklyn, El fraude, Invisibles o El benefactor.

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Gere a la espera…

El subtítulo en inglés de la película (The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer –El moderado ascenso y la trágica caída de un apañador neoyorkino–) nos da mucha más información sobre la película que el subtítulo en español (El hombre que lo conseguía todo). De hecho, resulta muy difícil para Norman conseguirlo todo y siempre se encuentra en el filo intentando encajar las piezas de un puzle que parece imposible.

Norman es un personaje que produce sentimientos encontrados. Por un lado, empatizamos con él por su estética de pobre hombre que intenta ayudar (aunque sea un charlatán y busque su propio interés también) y por otro nos repulsa su tejemaneje continuo y su perfil de enredador que roza la ilegalidad en muchas ocasiones. Es un tipo gris del que poco sabemos, más allá de las mentiras que cuenta para ilustrar su vida. Y, sin embargo, es un personaje de una profundidad psicológica notable que por momentos parece aquejado incluso de algún tipo de trastorno mental.

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¿Le gustan? Se los puedo conseguir…

La interpretación de Gere se ve apoyada por secundarios solventes como Michael Sheen, el polifacético Steve Buscemi, Charlotte Gainsbourg, Harris Yulin o Hank Azaria, que conforman una película de relaciones bien entretejidas y que mantiene la tensión hasta el final.

Son interesantes algunos recursos cinematográficos utilizados por Cedar para darle intensidad a la película. Por ejemplo, el uso de la pantalla partida en conversaciones telefónicas que, aunque es una técnica muy manida, contribuye eficazmente a presentar la confusión de las relaciones a varias bandas que tiene que entablar Norman para conseguir sus objetivos. También destacan algunas licencias oníricas que se permite el director y, por encima de todo, sobresale la secuencia del primer encuentro entre Norman y Eshel, la cual se rueda desde el interior de una tienda, de forma que vemos sus gestos pero no escuchamos su voces, otorgando a ese encuentro una fuerza visual inusitada cercana a las escenas de cine mudo.

Al final, la cinta nos demuestra que, a pesar de todas esas intrigas y corruptelas, hay sitio para la lealtad y la integridad en el ámbito político, aunque los que practican estas virtudes no suelen resultar vencedores, salvo en el plano moral.

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