Musicales sin lentejuelas

hace 9 meses en Música de cine por

Siempre me ha parecido que las películas musicales son de las más difíciles de realizar. Y no por las coreografías o contener buenas canciones, sino porque me parece muy complicado que todo “encaje”, que tenga coherencia interna (trama + canciones + retomar trama).

Uno de los aspectos que más me fascinan del cine es la capacidad de convertir en algo creíble lo increíble, hacer natural algo tan falso y planificado como es una puesta en escena, y más aún con números musicales.

Bailar en la oscuridad es el ejemplo más claro de que se puede hacer un musical sin que aparezcan trajes espectaculares, sin que exista un glamour en la escena y, sobre todo, sin que sea una comedia. Probablemente es la película que cumpla con menos clichés de todos los musicales de la historia del cine. Es lo que tiene Lars Von Trier, que cuando coge un género, lo disecciona, luego lo recompone y nos muestra que es posible reinventarlo de una nueva manera. Pues eso, que es un musical, y magistralmente realizado. Eso sí, al contrario que en casi todas las películas de este género, aquí el ánimo se viene abajo y deja una sensación de tristeza (todo no van a ser risas).

La leyenda de la ciudad sin nombre. Clint Eastwood, oeste americano… Si, y musical también. Clasicazo donde los haya, pero igual las generaciones actuales desconocen este grandísimo filme que no quería dejar fuera. Aunque sólo estuvo nominada por su banda sonora en los premios Óscar, creo que habría estado bien que se considerara también el guión, pues no tiene ni un ápice de desperdicio.

Once es realmente más sencilla que los anteriores musicales que he nombrado desde el punto de vista de la integración de las canciones en el desarrollo de la historia. Es muy obvio, pero tratándose de una película sobre unos músicos (como tantos musicales existentes que tratan de la historia de algún solista o grupo), las canciones son directamente eso, canciones interpretadas dentro de su propia historia. No se genera un mundo de fantasía alrededor, no hay un viandante que está caminando tranquilamente por la calle y de repente parece un alumno aventajado de Fred Astaire. Aun así, no podía faltar en este artículo, pues su género es claramente el musical (entre otros), no tiene el glamour de los musicales de Broadway y además está entre mis 136 películas favoritas.

7:35 de la mañana, el corto de Nacho Vigalondo que estuvo nominado a los premios Óscar en 2004. Si, musical, español y en los premios de cine más reconocidos a nivel mundial. Y como no encuentro una mejor forma de despedir este artículo, aquí dejo el cortometraje:

Leer más en: Música de cine

Comenta este artículo
Comentarios

¿Qué nos quiere contar Aronofsky con Madre!?

To the Bone – Hasta los huesos de realidad

Películas de terror para la noche de Halloween

Les amours imaginaires – Momentos de música y estética