Su mejor historia – Esterilización fílmica en tiempos de guerra

hace 4 meses en Críticas por

En este invento de las películas existen historias de todo tipo. Más violentas, más románticas, más tristes… para todos los gustos. Entre todas ellas, hay muchas historias edulcoradas sobre diversidad de temas; este factor puede ser favorable para la taquilla si se mide bien —véase Spielberg—, pero también motivo de muerte cerebral si se va de las manos. Su mejor historia ha querido jugar a este juego.

Londres, primeros años cuarenta, Segunda Guerra Mundial. Los bombardeos azotan incesantemente la capital británica. En medio de la barbarie, toda ayuda es poca. Tenemos una chica, pero que no va tras un soldado. Es guionista y ha conseguido trabajo en una película. Objetivo: contar una gran historia para alzar la moral del pueblo británico. La directora Lone Scherfig nos presenta una trama típicamente masculina desde el punto de vista de la mujer.

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Su mejor historia tira del estilo clásico para centrarse en todo lo que acontece a la protagonista, dejando la guerra como un jugoso telón de fondo. Además, el hecho de centrar la trama en el rodaje de una película en tiempos de guerra, da muchas más posibilidades argumentales al film. Aún así, y a pesar de que se deja ver, Su mejor historia acaba por agotar por su previsibilidad y encorsetamiento en pro de una sensiblería aguada y anodina.

Es sin duda, un ejemplo perfecto de película estilo telefilm de las seis de la tarde. Es tan aséptica que el dramatismo de la historia no causa ninguna emoción. Sin embargo, y gracias a la inmersión en el mundillo del cine, hay ciertos detalles que sí resultan interesantes relacionados con un rodaje cinematográfico; al mismo tiempo, y siempre que se da esa paradoja de ‘cine dentro de cine’, resulta gracioso ver cómo los fallos de guion de la película de la película se transforman en fallos de guion de la película, a secas —y toma galimatías de regalo—.

En definitiva, Su mejor historia es cine que quiere reivindicar la figura de la mujer hoy en día viajando setenta años atrás en el tiempo, dando un resultado mas cercano a Velvet  que a Carol, por ejemplo; siendo, más que una gran historia, un cuento para ver antes de dormirse la siesta sin una probabilidad muy alta de resistir a los encantos de Orfeo antes de tiempo.

 

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