LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CINE – INTRUSISMO LABORAL EN LAS BANDAS SONORAS

hace 7 años en Desvarios cinéfilos, Música de cine por

A uno le pueden entrar los mil males al leer que un grupo o artista del que es fan va a componer una banda sonora. Se le puede venir a la cabeza los trabajos ñoños e insípidos que han podido perpetrar gente con un magnífico trabajo en el pasado como Elton John o Phill Collins. Pero que no cunda el pánico, si se hace repaso de esta relación de compositores de música popular y cine los logros son mucho mayores que los fracasos.

Si preguntas a cualquier persona que pase por la calle por el título de una canción de Simon and Garfunkel lo más probable r54191211518082291es que te diga ‘Mrs Robinson’ (o al menos te la tararee) y, efectivamente, esa canción fue compuesta ex profeso para el clásico de Mike Nichols, El graduado. Tanto de lo mismo pasa con Bob Dylan, genio de larguísima carrera en la que uno de sus picos más altos fue la composición de las canciones de la película Patt Garret and Billy the Kid, donde aparece ese universalKnockin’ on Heaven’s Door’.  En este film Dylan no solamente se conforma con componer, sino que también se tira a la piscina de la actuación (y no se parte la crisma en el salto). Un caso similar es el de Tom Waits, protagonista de Bajo el peso de la ley de Jim Jarmusch en 1986, al que le devolvió el favor componiendo para su película Noche en la Tierra de 1991

No se puede dejar de hablar de música popular sin nombrar a los Beatles, pioneros en casi todo y en esto no iban a ser menos. El primero en hacerlo fue Paul McCartney en 1967 para la película The Family Way, aunque en los créditos también aparecía el nombre del productor George Martin. Esto hace que se consideré a George Harrison el primero que sacó un disco en solitario, y eso fue justo un año después y también para una banda sonora, la de la desconocida Wonderwall, donde se demuestra una vez más su obsesión por el mundo hindú.

La enumeración de ejemplos de estas colaboraciones puede ser eterna. Habría que hablar de “guitar heros” como Eric Clapton o Mark Knopfler que también han sido seducidos por la gran pantalla (en el caso de este último canciones de películas como Local Hero o La princesa prometida están entre sus piezas más reconocibles). Ni tampoco pasar por alto el trabajo de Queen para Flash Gordon , Bruce Springsteen para Philadelphia y otros muchísimos ejemplos más. Pero lo que interesa es que este “intrusismo laboral” está más presente que nunca en trabajos que podemos disfrutar actualmente en cartelera, como es el caso de The Master, el de Submarine (por fin se puede ver en España esta maravilla) o de otras recientes (y oscarizadas) películas.

The Master (Johny Greenwood 2012)

Jamás me habría imaginado al que se encargaba de los ruiditos y juguetitos en la época más experimental de Radiohead componiendo una banda sonora así. Parece que tiene su nuevo rol muy asumido ya que está que no para haciendo bandas sonoras para películas recientes como Norwegian Wood o Tenemos que hablar de Kevin. En su segunda colaboración con el director Magnolia decide de nuevo jugar al contraste. Al igual que en Pozos de ambición (film más clásico de Paul Thomas Anderson) Greenwood componía  una partitura bizarra y agónica en The Master (obra más difícil y menos digerible) vuelve sorprender que el guitarrista de la banda británica opte por una música que puede chocar, al ser mucho más clásica y previsible (en el buen sentido de la palabra) que su anterior colaboración.

 

The Muppets (Bret McKenzie 2011)

Desde que vi en 1998 la nominación de Elliott Smith a los Oscar como mejor canción por su aprotación a El indomable Will Hunting no me había alegrado tanto por una nominación…¡y encima ganó! Me refiero al caso de Bret McKenzie de los Flight of the Conchords, que el año pasado consiguió algo que jamás pensé que fuera a suceder, que uno de esos dos locos que han hecho una de las series más divertidas en años ganase un Oscar. La canción que corrió con esa suerte fue ‘Man or muppet’, pero yo me quedo con el tema inicial del film, que, para que negarlo, es mi número musical favorito de los últimos años.

 

Submarine (Alex Turner 2011)

El niño listo del actual pop británico va por libre y saca zancadas de ventaja a sus compañeros de generación. Esta corta colección de canciones se aleja diametralmente de sus trabajos con Arctic Monkeys, y hace aun más personal el primer film de Richard Ayoade (sí, el informático rarito de la serie The IT Crowd). Alex Turner realiza un ejercicio de nostalgia del pop británico, plagado de melodias atemporales y con sus particulares letras que ayudan a contar esa primera historia de amor y ese paso a la edad adulta que tan largo es a veces.

 

Juno (Kimya Dawson 2008)

Antes de ver Juno me encontraba muy reticente a su visionado, ya que estaba seguro que me iba a encontrar con el cliché de “peli indie para todos los públicos de la que todo el mundo iba a hablar” (como un año antes pasó con Pequeña Miss Sunshine) y además estaba el actor de moda….¡Michael Cera! Pero el leer que la música la iba a hacer la chica maja de los Moldy Peaches me hizo sonreir, ya que pensé que había sido engullida por la sombra de su partener Adam Green. Al final la película me gustó muchísimo más de lo esperado y la maja de Kimya Dawson tuvo el reconocimiento que se merece. el Anyone else but you de la mítica escena final también es obra de Moldy Peaches, pero al ser una canción anterior y no compuesta para el film no la pondré, asi que si os apetece escucharla a buscarla.

 

Donde viven los monstruos (Karen O 2009)

Siempre me soprendió el caso de Karen O: cantante de un grupo hype del montón, los Yeah Yeah Yeah´s, que de pronto se convierte en una musa de la modernidad para gente como Tim Burton, Spike Jonze o cantando en el último disco de David Lynch (sí, este hombre hace de todo). En este film se junta con su nuevo proyecto, Karen O and the Kids para poner melodías a esa onírica y dificil adaptación que hizo Spike Jonze del clásico infantil, y la verdad que la jugada le salió bien.

 

Los hombres que no amaban a las mujeres (Trent Reznor 2011)

Seguro que si robamos el iPod a Lisbeth Salander aparecerían los discos de Nine Inch Nails dentro de él. No sé me ocurre mejor elección que la del lider de esta banda, Trent Reznor, para ambientar la adaptación de la adaptación del famoso libro. El anuncio del proyecto podría dar algo de miedo, pero saber que detrás se encuentra David Fincher tranquiliza bastante a uno. Reznor ya probó suerte en el cine aportando una canción inedita para la Carretera Perdida de Lynch (‘The perfect drugg’, mi canción favorita del grupo) y aquí se atreve con una larga lista de piezas de caracter industrial y minimalista que encaja como anillo al dedo (o mejor piercing) al personaje de Lisbeth.

 

Adventureland (Yo la tengo 2009)

Durante los años 90 fueron varias las colaboraciones del grupo de Hoboken con el director indie por excelencia, Hal Hurtley. En este caso trabajan para otro producto nacido en la gran familia de Judd Apatow (aquí no produce pero dirige Greg Mottola, autor de Supersalidos). Para este film componen pequeñas piezas instrumentales aparentemente inocentes que huelen a final de verano y a final de adolescencia, que se cuelan entre grandes éxitos de Lou Reed o Hüsker Dü.

 

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