KILL BILL – El placer de una venganza

hace 6 años en Minutos de cine por

Esta noche os traemos los mejores momentos de una de las mejores historias de violencia pura y dura jamás contada. Su nombre, ‘KILL BILL‘, es transparente y de por sí lo dice todo; Matar a Bill, saldar sus cuentas, es el móvil y el único objetivo de la protagonista, la Mamba Negra, que no sólo quiere vengarse sino que quiere saborear y deleitarse con la sangre de sus víctimas, que previamente han intentado mandarla al infierno de forma fallida.

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Uma empieza sus días en el hospital tras cuatro años de coma. Despertar, ver que su hinchado vientre de embarazada está desinflado y que un enfermero cabrón se la ha vendido por 500 dólares a un colega suyo que está intentando follárselo, no tiene precio.

Pero claro, después de matar al enfermero cabrón (”I´m Buck and I´m here to fuck”) y a su colega la buena de Uma tiene que aprender a mover sus piernas, en la inactividad durante cuatro años. Tarantino recurre a su fetiche más conocido para ello, unos pies de mujer. Nunca mover un dedo gordo fue tan placentero.

Tarantino utiliza el mismo recurso a lo largo de esta primera parte para recordarnos por qué La Mamba Negra busca venganza, por qué está en el lugar en el que está. Música como de alarma, luz roja parpadeante y sus ojos fijos visualizando los abusos a los que fue sometida.  Nos pone así también alerta a nosotros, nos avisa para de que algo va a pasar; La Mamba enseñará sus dientes, volarán cuchillos y extremidades, habrá sangre y probablemente de una a cien personas morirán.

La Novia consigue una katana legendaria de manos de un maestro, para dar fin a las vidas de sus ahora enemigos. Pero antes de nada, en lo que supone un respiro ante tanta acción desbordante, come suschi, ríe y se relaja.

La Mamba Negra es esa clase de personas que no solo se conforma con entrar en la boca del Lobo, aunque la boca del lobo en este caso sea la casa Yakuza de los 88 maníacos. Grandísima entrada que nos sirve como presentación al escenario de la “Casa de las hojas azules”.

Durante la batalla. Tarantino alterna el uso del silencio y el sonido hueco de catanas al chocar y extremidades al volar durante gran parte de la escena pero también tira de grandes recursos musicales al largo de la misma.

Esta es quizás la escena más bestia y cruel de toda la película, pero curiosamente es a la vez la menos sangrienta y sádica. Como introducción, la secuencia es magnífica; Un plano fijo en blanco y negro, un diálogo superfluo, un ritmo marcado por los pasos de unas botas de vaquero y una acción que podría resumirse en los 3 segundos finales: “Bill, es tu hijo”, PAM, y el ritmo de la preciosísima canción de Nancy Sinantra.

¿Dónde nos llevan Tarantino y Uma con tanta violencia? No lo sé. Analizando la película es fácil darse cuenta de que los personajes son poco profundos y no están excesivamente elaborados (hablamos siempre del Volúmen 1); son meros instrumentos para la narración de una historia. Por otro lado, el Volúmen 2 mejora todo lo anterior.

Por lo tanto diría que Quentin pretende establecer las bases y los antecedentes de una historia y un personaje principal muy fuerte basado en el anime japonés . Y eso la hace a la perfección. Taratino es capaz de traducir perfectamente lo que tiene en su cabeza aunque eso signifique transformar un cómic de anime en una película,.

¡Volveremos con el volumen 2!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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