Jackie – Testimonios sobre Camelot

hace 5 meses en Críticas por

Si a cualquier persona, más o menos aficionada al cine, le decís que vais a ver una película llamada Jackie que trata sobre Jacqueline Kennedy, mujer del presidente John F. Kennedy, probablemente piense en algunos aspectos que con bastante seguridad tratará la historia. Y claro que todo lo rodea el asesinato acontecido en Dallas aquel día de 1963, pero lo que Pablo Larraín nos muestra durante una hora y cuarenta minutos se aleja mucho del morbo y el melodrama.

Me propongo evitar —o al menos intentarlo— los múltiples sinónimos aplicables a esos disparos que cambiaron de una u otra manera la historia. Porque desde el primer momento, el director nos deja claro que la protagonista es ella, Jacqueline, aunque sin omitir ninguno de los acontecimientos que rodearon a aquel fatídico día. Natalie Portman  da vida a la Primera Dama y la acción nos sitúa una semana después de aquel día, cuando fue entrevistada para la revista Life.

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Desde la primera secuencia, el genial director chileno nos muestra por qué es uno de los directores más talentosos de los últimos tiempos. Como ya demostró en películas como El club, no tiene problemas en acercar la cámara para hacer de las imágenes el perfecto instrumento con el que mostrar los sentimientos más profundos de la manera más cruda.

Jackie es otro biopic sobre alguien célebre, pero no uno más. Pocas veces se ha tratado el dolor por la pérdida de una manera tan desgarrada y compleja. Natalie Portman es capaz de interpretar soberbiamente a una mujer que ha perdido a su marido; pero también a la Primera Dama de América, cuyo dolor está en el centro del interés mediático. Esta doble cara es abordada con maestría a lo largo de un metraje intencionadamente calmado.

Esta ‘tranquilidad’, unida al dramatismo que rodea a la historia, produce una tensión soberbia que solo se disipa en los distintos clímax de la obra. Sin aspavientos, y con un control perfecto de los tiempos, Larraín se centra en el interior del personaje sin recurrir —solo lo necesario— a los hechos más mediáticos y de sobra conocidos.

Jacqueline Kennedy construyó en la Casa Blanca el mito de Camelot. Su carisma y estilo marcaron a toda una generación durante los primeros años de la década de los sesenta. Jackie es el retrato de una mujer a la que todos miraban cuando el cráneo de su marido saltó por los aires. Pablo Larraín es el director capaz de mostrar el resto que nadie pudo ver.

 

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