El rostro del asesino – Esa obra magna incomprendida

hace 4 años en Críticas, Revisitamos por

Hay joyas que sólo se valoran con el tiempo: Las obras de Van Gogh, los libros de Edgar Allan Poe, o en el caso que nos ocupa, El rostro del asesino.

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Probablemente nadie que esté leyendo esto sea fan (o ha visto siquiera) esta película, pero pensad en esto: no todo aquello que tiene muchos seguidores es necesariamente bueno. Mirad si no Hitler, el reguetón o Águila Roja. Antes de descubriros este diamante en bruto, es necesario que haga una advertencia.

Si sois de esa clase de gente que lee críticas de películas buscando objetividad e imparcialidad os diré algo: A otro perro con ese hueso. No os queremos aquí. Nos parecéis escoria y lo que vais a leer a continuación no está dirigido a vosotros, así que podéis cerrar la página, apagar el ordenador y meterle fuego si os place, a nosotros nos la pela
(uso el plural para sentirme más apoyado en mis insultos; quizá a alguien de esta página le caigáis bien, pero hoy no).

A lo que iba. En ocasiones, cuando es tarde y he bebido, creo que soy un espectador con un gusto demasiado exquisito. Alguien que ha desarrollado un ojo cinematográfico único, capaz de apreciar matices e interpretaciones de una película donde los demás sólo ven mierda. Es lo que me digo a mí mismo para no creer que, efectivamente, me apasiona una película que es un montón de basura.

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Es lo que ocurre con ésta. Di con ella un domingo a la una de la mañana cuando estaban poniéndola en Antena 3 (sí, esta película es uno de los descartes de las que ponen a mediodía). Si os preguntáis por qué veía Antena 3 un domingo a la una de la mañana, quedaos más tranquilos pensando que la alternativa era salir a la calle, drogarme y robar bolsos a viejas. Quizá por el canal o tal vez por la hora que era, di por hecho que la peli sería un truño y me disponía a apagar la tele cuando leí en los créditos iniciales el nombre de uno de los actores que la protagonizaban: Julian Mcmahon. Indiscutiblemente, el mejor actor de todos los tiempos (si no estás de acuerdo, o directamente no le conoces, relee lo que he dicho líneas atrás sobre la objetvidad).

La trama, a grandes rasgos, se basa en una chica (Milla Jovovich, que pasa desapercibida al lado de Julian Mcmahon), que presencia un asesinato justo antes de golpearse la cabeza y sufrir prosopagnosia (incapacidad para reconocer las caras). Si esta sinopsis no te ha puesto los pelos de punta, significa que eres un monstruo desalmado sin corazón y te despreciamos por ello.

La película tiene montones de extras constantemente, porque Milla no recuerda ninguna cara durante más de dos minutos. La buena noticia es que la única cara que sí recuerda es la de Julian Mcmahon y podemos disfrutar de su interpretación durante más tiempo.

Llegados a este punto, he de admitir que si hicieran una peli de tres horas sobre Julian Mcmahon haciendo crucigramas, yo la vería. Y me quedaría hasta después de los créditos por si hay una escena en la que se levanta para mear o algo así.
Sólo quisiera desvelar un secreto para terminar, desnudando así mi alma: cuando me encontré con esta peli, en otro canal echaban la trilogía del Padrino.

Y ya sabéis con cuál me quedé. Que comience el fusilamiento.

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