El nuevo terror – La Matanza de Texas

hace 6 años en CineMAD por

CineMAD…por  César del Campo de Acuña.

Matanza_de_texas_00Dirección: Tobe Hooper.
País:
Estados Unidos.
Año: 1974.
Duración: 83 minutos.
Género: Terror.
Reparto principal: Marilyn Burns, Paul A. Partain, Edwin Neal, Jim Siedow, Allen Danziger, Gunnar Hansen y William Vail.
Guión: Tobe Hooper y Kim Henkel.
Música: Tobe Hooper y Wayne Bell.
Fotografía:
Daniel Pearl.
Montaje: Larry Carroll y Sallye Richardson.
Diseño de producción: Ronald Bozman.
Dirección artística: Robert A. Burns.
Efectos especiales: Dean W. Millar.
Estreno en Estados Unidos: 1 de octubre de 1974.
Estreno en España: 30 de marzo de 1977.


El nuevo terror – La Matanza de Texas

Como ya comente cuando hable, con mejor o peor fortuna, de esa inolvidable película que es Taxi Driver, hubo una época en la historia del cine en la que quedaba mucho por hacer, muchas cadenas que romper, muchas imágenes impactantes por filmar, muchos escándalos que desatar y muchas conciencias que remover. Los salvajes 70 trajeron un cambio a la industria gracias a la visión de un descarado, crítico y novedoso grupo de cineastas más empeñados en mostrar la disfuncional sociedad norteamericana por medio de sus obras que en contentar a estudios, productores y censores. Esa corriente cínica y pesimista, resultante de los cambios sociales producidos durante la década de los 60, fue trasladada por medio de directores, intérpretes y guionistas a la gran pantalla en todo tipo de producciones y uno de los géneros que fue sacudido con más virulencia por esa oleada de genio fue el de terror.

De la noche a la mañana el vapuleado, vilipendiado y denotado género comenzó a discurrir por una línea de trazo grueso, donde una violencia palpable, cruel y más humana que nunca conseguía poner un punto y aparte a la trayectoria que el terror cinematográfico había seguido. La figura del monstruo clásico, los terribles resultados de la guerra nuclear y las fuerzas sobrenaturales habían copado las producciones vinculadas al horror hasta que un huracán de descarnada, humana y casi documental brutalidad barrió de la gran pantalla todo a lo que el gran publico se había acostumbrado a ritmo de Serie B. A riesgo de equivocarme, podría señalar a La última casa a la izquierda (Wes Craven – 1973) como la cinta que origino la revolución que el cine de terror vivió durante la década de los 70 (a fin de cuentas es la película responsable de crear el subgénero rape and revenge y de desatar una autentica locura entorno a el) pero si hay un film al que podríamos acusar de ser el punto de inflexión entre el antes y el después, es sin lugar a dudas La matanza de Texas de Tobe Hooper.

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Cuando decidí escribir sobre esta impactante película, estrenada en el otoño de 1974, lo hacia a sabiendas de que poco o nada podría añadir a la ingente cantidad de material escrito que hay publicado sobre la producción que abarca desde los aspectos más generales, hasta los más ínfimos detalles. Decidí entonces, mientras hacia mi pequeño guión, que quizás el planteamiento más acertado para hablar de un film cuya violencia aun suscita una incomoda sensación seria enumerar una serie de cualidades que en gran medida obligaran al verdadero aficionado al cine a dejar a un lado temores y prejuicios con el fin de que le diera una oportunidad al segundo largometraje de Hooper. Entiendo que esta propuesta deja fuera a los espectadores casuales pero La matanza de texas no es una película para ese tipo de público y aun siendo un gran aficionado al terror no es una cinta que recomiende a aquellos que no tengan un gran interés en el género o en la historia del cine.

Creo que uno de los principales motivos por los que cualquier buen aficionado al cine debe ver esta película es por su inherente frescura. La matanza de Texas es un fantástico ejemplo de esa osadía que otorga la juventud y de cómo esta juega a favor del que se arriesga. El film, desde el principio, sienta las bases de su crudeza por medio de algunos planos impactantes que no parecen estar ahí por el simple hecho de resultar efectistas sino por ser catalizadores de la locura que el guión original quería mostrar. Hooper y Kim Henkel gracias a distanciarse de cualquier elemento sobrenatural y ahondar en la cruel condición humana llevándola más lejos que lo que pudimos ver en La ultima casa a la izquierda consiguieron hacer historia y establecer el punto exacto entre el pasado y el futuro de un genero. Hooper representa a la perfección la figura de ese director capaz de hacer lo que sea por sacar adelante su película y ese entusiasmo trasciende a lo que el cinéfilo puede contemplar en pantalla. Mucho más allá del horror, La matanza de Texas exuda pasión.

Hooper

Otro elemento destacable es la excelencia visual que Robert Burns y Daniel Pearl consiguieron con unos recursos económicos y técnicos extremadamente limitados. Burns, responsable del macabro aspecto de la casa, realizo una labor sensacional al otorgar un inquietante realismo a todos los elementos inanimados que compartían escena con los desafortunados personajes. El espectador es capaz de apreciar como la esencia visual de la película va creciendo hasta adquirir la entidad de un personaje bien definido y esa rara cualidad sin la dedicación y fuerte personalidad de Burns no podría haber sido posible. Por otro lado nos encontramos a un joven Daniel Pearl, que como la mayor parte del equipo que participo en el rodaje, se enfrentaba a su trabajo con ese descaro que tan solo la juventud otorga. Planos absolutamente geniales, como el traveling bajo el columpio siguiendo a Pam (Teri Mcminn) convirtiendo a la casa lentamente en una colosal y silenciosa amenaza, denotan un nivel de originalidad tras las cámaras solamente posible en una película de bajo presupuesto de los años 70. Pearl y Burns prácticamente elevan a obra de arte, al menos a nivel visual/estético, a una cinta que es el paradigma del cine Exploitation.

No puedo dejar a un lado unas sorprendentemente buenas, malas actuaciones. Entiéndanme, La matanza de Texas no pasara a la historia por el nivel interpretativo de su ahora famoso reparto, pero algunos momentos son brillantes. La reacción de Jerry (Allen Danziger) al ver por primera vez a Leatherface (Gunnar Hansen) es sobresaliente y la puesta en escena de Edwin Neal como el autostopista es tan inquietante, como aterradora y digna de lastima. A la suma de estos pequeños totales hay que añadir a una extraordinaria y convincente Marilyn Burns que convirtió las penurias que tuvo que afrontar durante el rodaje en la mejor base para construir a Sally. Sin llegar a brillar, la formidable convicción de los actores es capaz de hacer que el espectador pase por alto el recurso efectista de su juventud o en el caso de Franklin (Paul A. Partain) su discapacidad.

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De todos modos no quiero que me malinterpreten. Mi deseo no es atribuir a La matanza de Texas más de lo que realmente es, pero si que es mucho más de lo que la inmensa mayoría cree que es. El segundo largo de Tobe Hooper, no es ni mucho menos una película perfecta pero si condensa a la perfección, en sus escasos 83 minutos de metraje, el relevo generacional que sacudió los cimientos de la industria de la década de los 70.  Olviden las secuelas y la estupida frase Saw is Family, dejen a un lado sus prejuicios e ideas preconcebidas… La matanza de Texas es por derecho propio una de las 10 películas de terror más importantes de la historia y un autentica declaración de independencia cinematográfica. Si son verdaderos cinéfilos y amantes del séptimo arte no tienen excusa para dejarla pasar.

Curiosidades:

  • La película fue filmada en orden cronológico. El rodaje duro cuatro semanas (aunque en un principio se pauto que fueran dos) y contó con un presupuesto de 83.532 dólares (aproximadamente) aunque en un principio se pensó invertir en su producción una cantidad no superior a los 60.000 dólares.
  • Durante la escena de la cena, hacia el final de la película, cuando Leatherface (Gunnar Hansen) corta a Sally (Marilyn Burns) en el dedo la sangre que emana de la herida es real ya que no consiguieron que la sangre falsa saliera de la válvula oculta tras la cuchilla.
  • Edwin Neal, el actor encargado de dar vida al autostopista, dijo: el rodaje de la escena de la cena fue el peor momento de mi vida y eso que he estado en Vietnam donde había gente tratando de matarme. La filmación de dicha escena fue tan dura debido al calor extremo y al olor que emanaba de los actores, animales muertos y la comida en descomposición que había sobre la mesa.
  • El primer borrador fue titulado “Leatherhedad”, en algún momento antes de su lanzamiento la cinta fue llamada “Head Cheese” para acabar siendo titulada “The Texas Chain Saw Massacre”. Otro titulo que se barajo para la película fue “Stalking Leatherface”.
  • El esqueleto que aparece al final de la película se trata de une esqueleto humano real. Utilizaron uno real debido a que era mucho más barato usar un esqueleto humano de la india que comprar uno falso de plástico.
  • Debido al ridículo presupuesto con el que contó la película Gunnar Hansen solo pudo ponerse una camisa para interpretar a Leatherface. Evidentemente, para que no se dieran errores de racord la camisa no podía ser lavada y tras cuatro semanas llevandola puesta el hedor que desprendía era tan fuerte que nadie (ni actores, ni miembros del equipo de rodaje) se quería sentar para comer o durante los descansos entre toma y toma con Hansen.
  • La furgoneta que los protagonistas conducen durante buena parte de la película pertenecía a Ted Nicolau, uno de los miembros del equipo de rodaje. Nicolau era uno de los encargados de grabar sonidos.
  • A pesar de llevar pesos y alzas en las botas Gunnar Hansen seguía corriendo más rápido que Marilyn Burns y por eso en las escenas en las que Leatherface persigue a Sally, el maniaco de vez en cuando se para o hace cosas al azar para que la actriz pudiera conseguir distancia con el.
  • La ropa de Marilyn Burns estaba tan empapada en sangre falsa y real que en el último día de rodaje, la vestimenta se había vuelto prácticamente sólida.
  • Durante la persecución en la que Sally intenta escapar de Leatherface atravesando la maleza, la actriz Marilyn Burns se corto varias veces con las ramas. Algunos de esos cortes fueron realmente profundos y dolorosos.
  • El equipo trabajo en la película 7 días a la semana, 16 horas al día durante una brutal ola de calor.
  • Según John Larroquette, el encargado de realizar la narración del principio de la película, se le pago con un porro de marihuana.
  • La casa que los Sawyer (Leatherface, el autostopista, el abuelo y el dueño de la gasolinera) estuvo habitada por los dueños reales durante el rodaje de la película.
  • Tobe Hooper permitió a Gunnar Hansen desarrollar a Leatherface a su antojo, bajo su supervisión. Hansen decidió que Leatherface seria un retrasado mental que nunca aprendió a hablar correctamente, así que fue a una escuela para discapacitados mentales para observar cómo se movían y escuchar como hablaban con el fin de hacer más realista su puesta en escena.
  • Teri Mcminn, la actriz que dio vida a Pam, fue suspendida del suelo con un cable de nailon que le cruzaba entre las piernas en la escena en la que Leatherface la cuelga de un gancho de carne. La actriz tuvo que soportar un intenso dolor durante el rodaje de la mencionada escena.

 

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