Deadpool 2 – El escroto con dientes tiene corazoncito <3

hace 4 meses en Críticas, El despacho del Master por

El superhéroe con cara de pasa enfundado en un traje rojo que rebana miembros, cabezas y egos a katanazos entre coña y coña vuelve a repartir mandanga, fiel a su estilo, en una secuela que aspira a ahondar un poco más –un poquito solo– en las emociones del personaje.

Sí, sí, emociones. Deadpool en plan sentimental. Agárrate.

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Wakanda y Temiscira ya tienen a sus abogados de copyright trabajando en la demanda.

En ésta parece que los perezosos guionistas –Rhett Reese, Paul Wernick y, como novedad, el propio Ryan Reynolds– han entendido que no sólo de gore y comedia vive el personaje, y desarrollan un hilo argumental en clave héroe de acción atormentado (todo lo atormentado que puede estar Deadpool) como excusa para situarle en un viaje emocional que justifique cierta evolución.

Pero vamos a ser sinceros: es todo una sesudísima estratagema –un cambalache, una ilusión, un regateo descarado, una treta de prestidigitador– para llenar la pantalla de aquello que hemos venido a ver: gore y comedia. Las intenciones dramáticas de Deadpool 2 son como un perro hiperactivo bien sujeto y con bozal: a nada que tira un poco, se tensa la correa y se le chista para que esté quieto.

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Anakin Skywalker y el Oráculo, esperando a que se horneen las galletas.

Deadpool 2 es lo suficiente honesta e inteligente como para mantener ese estado de comic relief constante que lo equilibra todo cuando algún momento parece empezar a vestirse de demasiado drama: enseguida llega una referencia explícita, un romper la cuarta pared, un acompañamiento musical disonante o cualquier otro tipo de chiste para agarrarnos por la entrepierna y traernos de vuelta al desenfado de un cachondeo sin fin. A nada que nos ponemos algo serios, viene Ryan a rescatarnos.

Y entre sus compis hay de todo: mientras que algunos de los secundarios están para cumplir una función muy específica y, más allá de eso, no ofrecen mayor interés, otros son lo suficiente carismáticos como para repartirse nuestros corazones.

Cable (Josh Brolin) funciona muy bien como contrapunto y Domino (Zazie Beetz) se come la cámara sin despeinarse (lo que tampoco es difícil).

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Domino, Cable y Deadpool, que viene a ser “baño de sangre”. Personajes con nombre de cosa.

Por no hablar del resto de la X-ForceZeitgeist, Shatterstar, Bedlam, el increíble Peter y el que sin duda es la estrella principal: Vanisher–. Todos ellos son un aderezo refrescante y necesario para acompañar al héroe hasta el último minuto.

Y si lo que te gustan son los maromos enormes que reparten tortazos, tranquilo: vuelve el moralista fanboy del profesor Xavier con acento ruso y pies de plomo llamado Coloso, preparado para dejárselas en bandeja al indiscutible rey del bullying.

Por otro lado, la tendencia a continuar una línea principal que tira del resto de la historia (que, de otro modo, se resumiría en Deadpool desparramado en el sofá haciendo vete a saber qué) provoca una pérdida de ritmo en algunos puntos, y no llega a tener demasiada fuerza. Es necesaria, sí, pero en ese juego entre la comedia disparatada y la estructura clásica del drama no siempre se sale ganando.

Dicho de otro modo, el banquete de gore y comedia se queda, en ocasiones, en aperitivo de compromiso. Falta más atrevimiento y menos convencionalismo.

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Esta es parte de la lista de referencias y cameos a otras películas de Deadpool 2 escrita durante el pase. Si descifras algo, escríbenos, porque no entendemos un carajo.

Aún con todo, lo mejor de Deadpool 2 no puede ser otra cosa que la interminable fiesta de referencias, algunas de sus gloriosas bromas visuales –en especial aquellas que nos recuerdan que es parte del Universo X-Men de Fox o que protagonizan individuos inesperados– y también alguna que otra sorpresa –no tan sorpresa, gracias al inagotable océano de spoilers que es internet– que apreciarán en especial los fans de los cómics de Marvel.

Y por supuesto, lo que viene después de los créditos. Solo eso ya vale como todo el resto de la película, dos veces. La escena post créditos es lo mejor, sin duda.

Mejor que Infinity War.

 

 

 

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