Colossal – ¿Aquí quién es el monstruo?

hace 5 meses en Críticas por

El próximo viernes 30 de junio, Nacho Vigalondo estrena la que es hasta la fecha su última aventura internacional, Colossal. Una cinta que reflexiona sobre cómo puede aflorar la maldad de la gente ante algo de poder (¿cuál es el verdadero monstruo?), y sobre una mujer ante las riendas de su vida.

Esta coproducción está protagonizada por la oscarizada estrella Anne Hathaway como una chica algo perdida y en horas bajas que vuelve a su pueblo natal para llevarse una sorpresa un tanto extraña; Jason Sudeikis, que abandona su faceta más cómica para verse inmerso en la interpretación de un pueblerino con una doble cara mundana y opaca; y Dan Stevens (la Bestia de la Bella y la Bestia de acción real de Disney), estrella emergente que cuenta con un pequeño pero importante papel como complemento de la protagonista, y aunque su personaje es un ser algo aburrido, su energía como actor es envidiable si estás al tanto de su variada trayectoria.

Hathaway triste

Más allá de que Colossal se me hiciera algo larga, que me pareciese algo dispersa y en general no demasiado interesante, el planteamiento de la historia de esta mujer es algo a valorar como representación en pantalla del género femenino:

Si bien la protagonista es una chica imperfecta y en un punto de inflexión de su vida, se da cuenta de que no necesita a alguien para salvarla y finalmente afronta que no le debe nada a nadie.

Lo malo es que da la sensación de que a la película le falta energía: los diálogos no son suficientemente ingeniosos (excepto alguna broma que sólo pillaremos los españoles), y la historia y sus personajes no consiguen enganchar, quizá también porque entre ellos los vínculos son algo pobres (no sabemos lo suficiente de ellos, aunque quizá Vigalondo consideró que no teníamos que saber más para poder contarnos esta historia). A mí personalmente me sabe a poco, Nacho.

Hathaway y Sudeikis

Colossal no entra en el juego de ser un film espectacular (tampoco creo que hubiera presupuesto ni fuese la intención; ni siquiera es lo que esperamos de un film así), pero, para frustración de las expectativas de esta espectadora, la cinta no brilla tampoco por el lado menos espectacular. No emociona, no conecta: desgraciadamente no vas a tener tu ración de catarsis. Quizá un poco, ya al final (tarde) y dependiendo de tus propias interpretaciones:

Antes de que la cinta se vaya a negro, mientras observas a esta chica que se ha cruzado medio mundo y ha tomado las riendas de su vida, reflexionas sobre si cabe la posibilidad de que como personaje no se plantee cambiar para ser la buena chica que esperan, y que probablemente quiera seguir haciendo lo que le salga del co** sin tener que sentirse culpable o dar explicaciones.

Porque esta es una película sobre el poder y el control, la manipulación que realiza el hombre vacuo. Es una pantomima monstruosa, una excusa para narrar que debes romper las cadenas, pero por ti misma (nada de príncipes azules, punto positivo para Vigalondo) y no dejarte controlar por un misógino de baja autoestima que es más feliz pisando a los demás que viviendo su (triste y vacía) vida, la cual sólo sabe llenar a base de maltratar a los demás. La historia de muchas, vaya. Solo que en Colossal el monstruo es otro.

 

 

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