Churchill – El viejo león

hace 2 meses en Críticas por

El próximo viernes 8 de septiembre se estrena la esperada película que retrata los días previos al desembarco de Normandia desde el (posible) punto de vista del entonces Primer Ministro de Reino Unido, Winston Churchill. Y cómo no, la película lleva su nombre: Churchill.

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Un Churchill encarnado (y reencarnado) en un magnífico Brian Cox, que hace las delicias de un primer ministro avejentado, con más oscuros que claros, manías, furias, miedos, obsesiones… Un mandatario retratado como una vieja gloria atacada por los fantasmas del pasado (luchó en la 1ª Guerra mundial, lo que aparentemente le dejó marcado no sólo como estratega sino como persona).

Brian Cox está acompañado por Miranda Richardson como su esposa, Clementine Churchill. Ella aparece retratada como la imagen física de sensatez detrás de la vieja gloria, un personaje hastiado de ser el bastón de apoyo y el saco de los golpes. El guion desarrolla una relación marital con dos personajes muy humanizados, con sus miserias y sus bondades, sus puntos de encuentro y desencuentro y sobre todo con el difícil dilema de mantener una relación sentimental sino ser además buenos compañeros en tiempos complicados.

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La película, contada desde la perspectiva de Churchill, retrata su visión de la guerra (evitar que los hombres sean llevados a morir sin sentido) como un luchador temeroso de volver a vivir la tragedia del pasado y como alguien incapaz de delegar en la nueva hornada de estrategas dispuestos a organizar un ataque (el desembarco de Normandía) que pueda poner fin a una guerra que nunca debió ser y que duraba más de lo esperado.

Churchill es la historia del león desdentado, del luchador sin fuerzas, que tira una y otra vez del carro, ya cegado por su propia cabezonería, que debe encontrar su nuevo espacio en el mundo, no presentándose físicamente en la batalla, sino luchando y ganando otras: como las de mantener la esperanza de la gente de quien es primer ministro y mandatario.

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Se agradece encontrar un biopic poco edulcorado sobre una de las figuras claves en la estructuración del mundo que conocemos hoy día, y es sobre todo un placer ver el trabajo de Cox, Richardson e incluso James Purefoy como el Rey Jorge VI (padre de la actual reina Isabel II). La dirección de actores corre a cargo de Jonathan Teplitzky, creador australiano que cuenta en su biofilmografía con un par de títulos muy personales, pero cuyo resto de obras son encargos de films independientes o capítulos para series de televisión. Esto no quita para valorar el mérito de Teplitzky a la hora de llevar a los actores a crear y sentir de tal manera que como espectador sientes esa angustia del propio Churchill, la brecha marital de dos caracteres fuertes como los de él y su mujer, la fragilidad y a la vez mano derecha del rey, los secundarios humanizados, las capas de la historia…

En definitiva, una historia recomendable con la que conectar con el Churchill más ‘débil’, quien aun así fue un luchador, con su lado bueno y no tan bueno, y que ofrece una visión más personal de lo que conlleva el peso del mundo y el inminente paso de evolucionar para sobrevivir.

 

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