Charles Chaplin. La inmortalidad en movimiento (2ª parte.)

hace 5 años en La silla del director por

Por más que lo pienso, y mientras escribo sobre el gran Chaplin, se me antoja difícil separar al artista del personaje; Charlot o Chaplin, el vagabundo o el artista, ambos se funden uniendo sus vidas en una sola. La incomprensión de ambos tantas veces hace fundirse la realidad y la ficción en no pocos momentos de la vida de Charles Chaplin a lo largo de los años.

Si Chaplin hubiese visto la aparición del cine en tres dimensiones, muy probablemente, y haciendo un paralelismo con la irrupción del sonoro a finales de los veinte, hubiese alzado su voz en contra de todo aderezo a la impronta artística que suponía el cine para Chaplin. El genial genio (no hay redundancia más apropiada)  consideraba la voz como la forma de romper la magia que guardaba el cine, el silencio como seña pura del arte. Así ya en 1931 ‘Luces de la Ciudad’, Charlot permaneció callado, y así lo sería siempre en palabras del propio Chaplin. En sus planes no entraban las palabras, los diálogos. Para él eran simples artificios.

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En 1936 el cine sonoro es una realidad. Nadie se acuerda del mudo y sin embargo, Chaplin, con el mismo equipo de personas de siempre, presenta ‘Tiempos Modernos’. El mundo había cambiado mucho desde los “felices veinte”, la Gran Depresión y la crisis que la acompañó, no pasó desapercibida para la conciencia de Chaplin. La crisis del sistema que llevó a la miseria a miles de personas, al colapso de la economía, sirvieron como fuente de inspiración para la cinta de Chaplin. Su fin no era otro que concienciar mediante la comedia de la paradoja de la industrialización en el mundo moderno. Y esto fue el principio. A partir de aquí, el cineasta, que ya había sido perseguido por su vida privada, comenzó una batalla por su persona. “Yo no soy comunista”, quizás las palabras que más tuvo que repetir durante largos años.

No quiero ir por esta vertiente. Como dije en la primera parte de este artículo, por suerte la obra habla por sí sola, no necesita justificarse en los constantes ataques que sufrió el artista durante años y años. Es más, para finiquitar este asunto haré un paréntesis cronológico. Chaplin fue vilipendiado por sus supuestas ideas políticas. Todo fue infundado pero finalmente y tras una persecución voraz, Chaplin salió de Estados Unidos en 1953 a donde sólo volvería a recibir un Óscar honorífico poco antes de morir. La Caza de Brujas, y la fiebre anticomunista americana tuvieron en Chaplin una de sus principales víctimas. En definitiva, la triste realidad que pervive en la humanidad en tantos aspectos, y lo dejo aquí por no irme a otro cuento.

Volviendo a ‘Tiempos Modernos’, pese a todo fue un gran éxito, pero Chaplin fue consciente de que los niños no entendían porque los personajes movían los labios y no hablaban. Las nuevas generaciones no vivieron el mudo y Chaplin terminó por aceptar el sonoro a partir de su siguiente trabajo. Quien no haya visto esta película, no sólo significa que no ha visto una gran película, diría que se está perdiendo un trozo de historia. Intemporal, sin edad, para todos los públicos; niños o mayores. Charles Chaplin.

Pienso en el tono “serio” que coge por momentos las líneas que escribo sobre alguien para quien lo más serio que había era la risa. No obstante, hablamos de años de tremenda agitación histórica. Hasta su siguiente película, los ojos de Chaplin vieron como el totalitarismo ascendía en Europa, la Guerra Civil, su propia lucha interna, contra sí mismo y contra el mundo… Así fue como Chaplin comenzó a trabajar la idea que derivaría en la memorable ‘El Gran Dictador’.

La industria cinematográfica, las instituciones…todos temían terriblemente el estreno de la cinta. No olvidemos el contexto histórico. Como curiosidad diré que ‘El Gran Dictador’ comenzó a rodarse un día después de la declaración de la Segunda Guerra Mundial. Todo el mundo temía el carácter de la película. Unos por la fiebre anticomunista, otros por lo contrario. Se pusieron trabas a su estreno y Chaplin llegó a decir que construiría un teatro para pasar la película si fuera necesario; aunque el único espectador fuese él. Hablamos de 1940, el tipo que le copió el mostacho al vagabundo avanzaba por Europa como una apisonadora; al mismo tiempo, Chaplin ataca con su mejor arma y declara su profundo credo hacia el arte, como sólo los grandes conciben el arte.

La película fue prohibida en medio mundo y la polémica no fue pequeña. En España por ejemplo tuvimos que esperar a que muriera el pitufín para poder verla. En nuestros días todo esto que rodeo a la película ha desaparecido y ¿qué nos queda? Una obra maestra absoluta, una película que trasciende a su contexto como un canto a la libertad, libertad en la que cree Chaplin y hace creer a quien mira. Ni comunismos, ni fascismos, ni nada. Aquí solo vemos a un hombre poniendo voz a su conciencia. A su ideal de un mundo sin injusticias. Sin embargo, a estas alturas, Chaplin era el “enemigo público” de EE.UU. Todo era tergiversado con el único fin de echarle del país.

En los próximos treinta años Chaplin rodaría cuatro películas más. La vida daría muchas vueltas para él, y aunque escueta en número, aún le quedaban cosas que mostrar.  Su siguiente trabajo no es de los más recordados del cineasta y sin embargo para mí es totalmente sobresaliente. ‘Monsieur Verdoux’ va de un tipo que se casa con mujeres ricas para matarlas y quedarse con el dinero. Sí, sí, sigue siendo Chaplin, sigue habiendo comedia, mucha sátira también. Pero sobretodo es una crítica frontal al sistema capitalista y a la impunidad de los poderosos ante los débiles (¿os suena de algo?). Esta idea original de Orson Welles, se en el pretexto para boicotear al artista. La cinta fue un fracaso comercial en Estados Unidos, donde las críticas iban en aumento. No era así en Europa donde Chaplin era agasajado por las masas.

1953, Chaplin por entonces había encontrado una estabilidad personal que había ansiado toda su vida. Los escándalos pasaron a formar parte del pasado del artista. Debido a los problemas con la distribución de su anterior trabajo, se decidió a estrenar su nueva película en su Gran Bretaña natal. Ésta fue la oportunidad que aprovecharon las autoridades norteamericanas para negar el regreso al artista por “antiamericano”.

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‘Candilejas’ fue todo un éxito alrededor del mundo. A mi parecer es una obra maestra. He aquí la fuente infinita de inspiración a tantos artistas durante los años. La unión que supo crear Chaplin como nadie; comedia y drama como un solo género. La película narra la historia de un cómico en las últimas que ayuda a una joven a salir adelante. La melancolía de la historia tiene momentos impagables como el dueto que lleva a cabo con Buster Keaton. Además un aspecto que no he resaltado mucho y que es de notable importancia en la obra del artista. La música, compuesta por el propio Chaplin es de una belleza increíble. Su talento compositivo fue una constante en muchas de sus películas a partir del nacimiento del sonoro, quizás aquí alcance una de sus más altas cotas.

Después de salir de Estados Unidos se afincó en Suiza, donde viviría el resto de su vida. Estos fueron los años más felices en lo personal para Charles Chaplin. Por primera vez tuvo estabilidad personal, lejos de las presiones que tanto mal le hicieron. En estos años se reunió con muchas personas célebres. Una de tantas fue Victoria Eugenia, viuda de Alfonso XIII rey de España. A raíz de esta conversación con la ex reina, surgió la idea para la próxima película de Chaplin. ‘Un Rey en Nueva York’, para muchos una cinta menor dentro de la filmografía del artista; para otros, su más voraz genialidad. La cinta nos muestra a un rey exiliado en la gran ciudad norteamericana, donde está dispuesto a trabajar de cualquier cosa. El Chaplin vengativo con EE.UU. se muestra despiadadamente sarcástico en esta historia donde no deja títere con cabeza.

Su última película fue ‘La Condesa de Hong Kong’, corrían los años sesenta y Chaplin entregaba este epitafio un tanto “descafeinado” si lo comparamos con el resto de su obra. No obstante, sigue cumpliendo la máxima del genio, hacer reir y reírse de todo. El propio Chaplin nos da la célebre frase “A fin de cuentas, todo es un chiste”. Creador incansable, artista más allá del arte, Charles Chaplin es historia universal. Ahora no hablo de cine, hablo de Historia. Espero haber acertado en este tratamiento de la figura del genial Chaplin, es difícil hablar de un artista tan universal y admirado pero bueno, todo sea por redescubrir una y mil veces la infinita obra de un genio.

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