Carol. Siempre hay esperanza

hace 1 año en Críticas por

Existen ocasiones en las que asistir a un concierto, una película o una representación teatral, se pueden convertir en auténticas experiencias extrasensoriales. Para ello, no es necesario un gran alarde de luces y colores, ni siquiera un exceso de elementos que inunden nuestra persona para conmovernos, nada de eso. Normalmente solo hace falta un poco de verdad ante nosotros. Esta la podemos encontrar en los detalles más pequeños: un gesto, un silencio, dos notas sonando fugazmente… ‘Carol’ es una película que consigue alcanzar esta verdad, difícilmente expresable con palabras.

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Se podría pensar que el material en el que se basa la película, la novela homónima de Patricia Highsmith, es tan bueno que solo había que plasmar las palabras en imágenes. Bueno, creo que los ejemplos de grandes obras literarias destrozadas en la gran pantalla es bastante numeroso —recuerdo ‘El amor en los tiempos de colera’ y me pongo a temblar—. Incluso existen ejemplos de muy buenos filmes que, sin embargo, no alcanzan esa altura memorable. El director inglés Todd Haynes ha convertido la cámara en el vehículo perfecto para ahondar en la sutileza de los gestos y las miradas, y hacer del talento de la pareja protagonista un verdadero regalo cinematográfico.

Y es que mencionar el talento de Cate Blanchett, resulta una obviedad casi innecesaria. Sin duda, es imposible que la actriz no sea notable interprete al personaje que interprete; pero claro, cuando además se enfrenta a un papel tan bien escrito, el resultado es simplemente, memorable. Rooney Mara, por su parte, es capaz de estar a la altura, lo que en este caso significa rozar la excelencia como actriz. Y ya lo sé, esto más que una crítica parece una adulación constante a todos y cada uno de los aspectos de ‘Carol’.

Pero bueno, a pesar de mi constante adoración, no creo que la película sea una obra maestra, aunque sí cine auténtico, del que, tristemente, no abunda. Más allá de lo ya dicho, la historia posee una profundidad que va más allá del, a priori, tema principal: el amor entre dos mujeres. Como suele suceder en los textos de Patricia Highsmith, la carga moral es una constante que pone en entredicho los cimientos de la sociedad de su tiempo; cuestión que siempre le supuso un gran rechazo mediático en Estados Unidos.

Por todo ello, es digno de celebrar cada minuto de ‘Carol‘. La ambientación de esa sociedad aparentemente ideal de la América de los años cincuenta en la ciudad de Nueva York; el papel de la mujer y un tema que, tristemente, sigue siendo necesario de normalizar en nuestro tiempo como es la homosexualidad, se convierten en emociones constantes gracias, y perdón por repetirme, al gran trabajo de las dos actrices protagonistas. Gustará a unos más que a otros, pero dudo que ‘Carol’ sea indiferente a alguien.

 

 

 

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