Por 13 Razones – Removiendo conciencias con cintas de casete

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Llega otro bombazo de moda por parte de la productora Netflix, con esos aportes tan diferenciados que la están convirtiendo en todo un clásico, Por Trece Razones (Thirteen Reasons Why) es una serie diferente y que nos aporta algo refrescante en comparación con el elenco sinfín de series y películas dedicadas a los institutos y los ambientes teen americanos.

La trama que se nos presenta es muy simple, el protagonista Clay Jensen, quien es el típico nerd adolescente, se encuentra en la puerta de su casa trece cintas de casete, al reproducir la primera se escucha:

Hola…Soy Hannah, Hannah Baker. No toques lo que sea que estés usando para escucharme. Soy yo, en vivo y en estéreo. No daré más pases, ni haré bises, y esta vez no aceptaré peticiones. Coge algo para picar y ponte cómodo…porque estoy a punto de contarte la historia de mi vida la razón por la que mi vida se terminó. Y si estás escuchando esta cinta, eres uno de los motivos.

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El pobre Clay no sabe la que se le viene encima

A partir de ese momento, escucha las trece razones que precipitaron el suicidio de su compañera –una por capítulo–, Hannah.

Mientras Clay recorre los lugares descritos por Hannah a la vez que escucha las cintas vamos viendo como recuerda los momentos literales descritos, transportándonos a como se desarrollaron los acontecimientos, una especie de recuerdos en tiempo real o flashbacks.

Esa presencia de Hannah en forma de flashbacks es constante en las conversaciones y en las mentes de todos los personajes en todo momento.

Esta es la mecánica de Por Trece Razones, qué, conjunto con los constantes momentos que llaman a la empatía por parte de los personajes hacen de esta serie algo tan adictivo, – ¿Quién no ha sentido el “golpe” existencial adolescente? -.

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Nuestro protagonista contándole unos chistecillos a Hannah para ver si sale de la friendzone

El contexto que se nos presenta es el típico instituto americano con todos los clichés habidos y por haber, aunque con una ambientación Made in Netflix sobresaliente, (este es el elemento que más diferencia a esta serie y no la hace una más para teens sobre el instituto)

Una banda sonora que, aun no siendo original, es digna de mención al estar perfectamente escogida en cada momento.

El dúo primordial del reparto lo conforman los jovencísimos Dylan Minnete (Clay Jensen) y su compañera Katherine Langford (Hannah Baker) los cuales derrochan naturalidad –otro de las cosas que hace triunfar a Por Trece Razones– a lo largo de todas las escenas de la serie pese a su efímera carrera cinematográfica.

Con estos elementos estamos ante una serie agradable y sobre todo que engancha.

Otro elemento destacable es que, en ciertos momentos nos encontramos que la serie pretende trascender más allá de un mero entretenimiento y lanzar un mensaje de concienciación sobre muchos temas relativos a el abuso escolar –bulling– y la responsabilidad del individuo, poniéndolos en el primer plano y aderezándolo con unas dosis elevadas de morbo.

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La cara que se nos queda a mas de uno cuando vemos la ración de morbo innecesario

Esto en mi opinión no es necesario e incluso quita credibilidad –esto daría para escribir un extenso desvarío cinéfilo–, ya que la propia serie tiene fuerza suficiente para lanzar el mensaje sin tener que ponerlo de manera explicita, pero todo este tema es, precisamente, otro de los motivos que está haciendo esta serie tan viral, cada uno ha sacado su propia interpretación y le ha afectado de una manera distinta.

Los que no la hayan visto todavía acabaran sucumbiendo a las dichosas trece cintas de casete que tanto están dando que hablar.

 

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