10.000 km – O ninguno en absoluto

hace 4 años en Críticas, Revisitamos por

Ópera prima de Carlos Marqués-Marcet, una película de parto difícil que finalmente vio la luz de la mano de dos pequeñas productoras afincadas en Barcelona y Los Ángeles, como sus dos protagonistas.

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Sus dos actores, Natalia Tena y David Verdaguer, ambas nominaciones al Goya revelación, sencillamente se sumergen en una relación cuya perfecta puesta en escena bebe de su propia imperfección: la generación de un vínculo tan sincero y evidente que funciona tal que fracasa, que se exilia en sí mismo para romperse y armarse en la contradicción más pura y verdadera, extraída de la realidad misma.

La sensibilidad paciente ante la impaciencia, ante el lento alejamiento a través de la cercanía: eterno ir y venir del corazón humano, plasmado con un realismo tan excesivamente natural, crudo y sin aditivos, que resulta imposible no sentirse aguijoneado por el pudor, por la incomodidad de saberse espía tras el cerrojo de una pareja cualquiera. Una pareja real.

Casi un documental del comportamiento humano, sin más; en ocasiones incluso huérfano de dirección –entendida no como la guía creativa de un autor pensante, sino de encauzamiento a voluntad de una historia hacia su conclusión–, tan solo depósito ante los ojos del espectador cual ofrenda de vida, virgen e inevitable.

10.000 km

Un pesimismo existencial ante la ausencia del salto de fe, ante el miedo bien sepultado, ante las ansias bien escondidas. Trescientas sesenta y cinco capas, irresolutas, de anhelos puramente humanos sobre dos almas, tan frágiles y perdidas como lo está cualquiera en el mundo: salvavidas de humor puntuales, no afrontar con uñas y garras la verdad que los aplasta. Ansia por continuar algo de una manera en que es imposible salvarlo.

10.000 km es un estudio pleno de la relación, a distancia o no. Es un viaje catártico que, de cualquiera de las maneras, lamerá tus heridas pasadas o te hablará del futuro. Imposible escapar a la comprensión y la sintonía con esta película si uno ha sido humano alguna vez, ha amado, y ha perdido.

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